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Los Asesinos de Los Corazones Solitarios

March 1, 2014

Los Asesinos de Los Corazones Solitarios

En el curso de cuento ciclo  “Tristemente Célebres”, inspirados en personajes de la vida real,  que llevamos a cabo en la red social Twitter,  #10alas10, uniéndonos a la celebración de 14 de febrero, creamos cuentos de amor… Pero de amor del malo y fatídico, porque literariamente, los romances tortuosos son más interesantes. Pregunten a Shakespeare.

Nada de cuentos de hadas, nuestra pareja de enamorados de la vida real son Raymond Fernández y Martha Beck. Mejor conocidos como Los Asesinos de Los Corazones Solitarios, porque se conocieron anunciándose en tal sección de los periódicos… Y porque después de casados, siguieron conociendo personas que buscaban pareja a través de tales anuncios. ¿Por qué y para qué? Sigan leyendo…

En 1947, tras la guerra, el número de mujeres en E.U. sobrepasaba bastante al de hombres, era común que las viudas o solteras publicaran anuncios personales solicitando conocer caballeros, con fines matrimoniales. Raymond Fernández, hawaiano de origen español, se dedicaba a contestar estas llamadas de las féminas solitarias, y aún se anunciaba por su cuenta.
Raymond, de cabello ( más bien, peluquín, sufría de calvicie prematura) y ojos oscuros , se publicitaba a sí mismo como el perfecto “latin lover”.

Habiendo sufrido un trauma craneoencefálico, que al parecer alteró su personalidad tornándolo un sociópata, Raymond creía firmemente en que poseía conocimientos ocultos de magia negra y vudú, que lo hacían irresistible para las damas.

Fuera sobrenatural o no, era cierto que Raymond ejercía su encanto sobre las mujeres a las que prometía matrimonio. Claro que no podía cumplir legalmente su palabra, puesto que tenía esposa en España, pero no tenía nada en contra de la bigamia, con tal de estafar a sus “esposas” o prometidas. Se agenciaba de cuanto dinero y propiedad tuvieran disponibles, luego las abandonaba. Por pudor, ellas no lo denunciaban.

Así conoció a Martha Beck, una enfermera con obesidad mórbida debido a problemas glandulares, madre soltera. Martha, según consta en los registros del caso, declaró haber sufrido de abuso sexual incestuoso, en su temprana adolescencia. A raíz de esto, los psicólogos determinaron, desarrolló un severo caso de ninfomanía. Pero a pesar de ello, Martha era idealista y romántica, y deseaba una relación estable.
Cuando Martha puso su perfil en el club de citas para “corazones solitarios”, Raymond se interesó y se conocieron.
Pero al ver que ella era pobre, tras robarle lo poco que pudo, no continuó viéndola. Sin desanimarse al descubrir la verdadera naturaleza del interés que Raymond le había manifestado, Martha le “cayó de sorpresa” a él, en su casa, declarando que estaba ahí para quedarse. Raymond sospechó que aquella vehemente mujer haría todo por él; de hecho, estaba impresionado, pues era la primera mujer que tras darse cuenta de que la había estafado y engañado, no le odiaba, sino que aún le amaba incondicionalmente. Le permitió quedarse a condición de que ella se deshiciera de sus hijos, que había llevado consigo. Martha dejó a los pequeños en un refugio de Salvation Army e inició su vida conyugal -y su carrera criminal- con Raymond.

Él continuó buscando candidatas en los anuncios de corazones solitarios, y viajando a conocer a las futuras novias. Martha le acompañaba, haciéndose pasar por su hermana, lo que le daba un aire de respetabilidad al estafador Raymond.

Tras el afianzamiento del compromiso amoroso de él con la mujer en turno, ambos se mudaban a vivir con ellas, en familia.
Sin embargo, Martha era tan celosa, que no permitía que la relación se consumara físicamente. Entonces, las “esposas” sospechaban que Raymond y Martha no eran hermano y hermana, o si continuaban creyéndolo, pensaban que cometían incesto. Era eso lo que desencadenaba, finalmente, la muerte de las “esposas” de Ray, a manos de la violenta Martha. Entonces ambos huían con el botín.

La última de sus víctimas fue una viuda de nombre Delphine Downing, madre de la pequeña Rainelle, de dos años. Como de costumbre, los Fernández-Beck viajaron a conocerla y se instalaron en su casa. Y como ya había pasado antes, los celos de Martha la condujeron al asesinato de su “rival”, la desafortunada Delphine. Pero tras dos días de hacer sido ultimada y enterrada en su propio sotáno, quedaba un problema: Rainelle.
La niña no había cesado de llorar tras la muerte de su madre; harta, Martha la ahogó en la bañera y la sepultó también.
Con toda la tranquilidad después de estos terribles hechos, Raymond y Martha empacaron para irse… Pero antes, como les sobraba tiempo, fueron al cine. A su regreso los esperaba la policía, alertada por los vecinos. Su arresto fue extremadamente publicitado y la opinión pública exigió la pena de muerte para el par de siniestros tórtolos.
Así que para no juzgarlos en Michigan, donde murió Delphine Downing, estado en el que no existía la pena máxima, con argucias legales se llevó su caso a la corte de Nueva York, donde se les condenó a la silla eléctrica.
Salió a relucir una veintena de asesinatos, con un patrón similar al de Delphine, aunque solo se investigaron los más recientes.

Durante su encierro previo al pasillo de la muerte, Martha y Raymond intercambiaron correspondencia. En sus cartas declarabánse mutuamente su adoración, con lujo de detalles apasionados e inquietantes. Ay, ese sí era un loco, loco amor.

De hecho, las últimas palabras de Raymond, dichas en un grito, fueron la declaración de su amor por Martha. Cabe señalar que él había tratado de inculparse en solitario por todos los crímenes, en un intento de que la exoneraran a ella. Sin éxito, claro. Martha también murió en la silla eléctrica, 24 minutos después que su amado Raymond, el 8 de marzo de 1951.

Principalmente, la cinematografía ha sido el arte que ha retomado la historia de Los Asesinos de Los Corazones Solitarios. La versión fílmica de 2006, Lonely Hearts, tiene por idealizados protagonistas a Salma Hayek como Martha y Jared Leto como Raymond.

la foto

Aquí el trailer. Corazones Solitarios. http://t.co/8ja92j3OGY

Claro que me encantaría un remake más realista, tal vez con Melissa McCarthy como Martha. Pero ya hubo una versión espeluznante, de tan realista: The Honeymoon Killers, de 1969, con Shirley Stoler (Martha) y Tony Lo Bianco (Raymond). Esta tiene un tono más oscuro, mucho más inquietante.

la foto 2

La actuación de Shirley Stoler, soberbia. Ah, amarillos 60’s.
http://t.co/zyIDoHD4d4

A su vez, The Honeymoon Killers inspiró Profundo Carmesí, de Arturo Ripstein, con Daniel Giménez Cacho y Regina Orozco.

la foto 3

Probadita de Profundo Carmesí, romance de Raymond y Martha adaptada al México de los años 40.
http://t.co/gn9S9YEdad

Esta macabra historia de amor fue la inspiración para los cuentistas de #10alas10.

El ejercio esta vez fue la Metáfora Negativa. Es muy sencilla, pongo ejemplos:

1. Metáfora Directa-Negativa

“No era mi esposa, era una pantera herida.”

2. Metáfora Figurada-Negativa

“No me hieren tus espinas, me hiere tu belleza”.

2. Metáfora Aposicional-Negativa

“No eres vida, pálido sueño fantasmal.”

3. Metáfora de Complemento Preposicional Negativa.

“No solo corazón de oro, de diamante puro.”

4. Metáfora Pura Negativa

“No es terrenal tu miel, ángel embriagador, es néctar divino.”

A continuación mi cuento sobre Los Asesinos de Los Corazones Solitarios. Decidí no tirarme al drama, jeje, preferí hacer comedia negra.

Y este cuento negro se los voy a contar como película muda. Con la musicalización aparte… Si Laura Esquivel pudo publicar con libro con un CD para escuchar música en los mometos señalados de la lectura, yo puedo musicalizar mi cuento.

La canción de fondo es That Man, de la pin up girl Carol Emerald. Let’s hear that jazz! http://www.youtube.com/watch?v=e9Xtl22x5Sg&sns=em

Atención a la letra, justo me imagino a Martha Beck dedicándosela a Ray.

De hecho, es el prefacio.

Clasificados

Ooh that man is like a flame
And ooh that man plays me like a game
My only sin is I can’t win
Ooh I wanna love that man

Carol Emerald

No guapo, magia irresistible. No insípido americano, pasión latina. No ojos de cielo, de fuego.

No atrevida, diamante solitario sin anillo. No muñeca, osita de felpa. No estrecho talle, ¡amplio hogar en las caderas!

Ojos de fuego, sangre en las venas, no cartera llena. Busco, no fría damisela; huérfana de calorcito, que me provea.

Amplio hogar, acogedor, no mujer perfecta. Busco, no viejo ni feo; vida y vigor, que me encienda. ¡Iniciemos correspondencia!

Señorita, no puedo atenderla. ¡Pena! No tiene usted ni un bien. No llena la barriga la luna, ni el amor renta casa en zona fina.

Señorita no, flor abierta, con dos retoños. Pero por sus besos, capullo renacería. Vivamos juntos caballero, que yo trabajaré.

Ningún niño quiero aquí; que usted trabaje, me parece requetebién. Pero no dejaré yo mi oficio: no marido, aventura de alquiler.

¿Cuáles niños? Ya se han ido. ¿Insiste en alquilarse? No se apure, le ayudaré. No su mujer, parienta de su sangre, yo me diré.

No mal arreglo, queridita mía. No dilatemos la labor. A cierta viuda, tengo en la mira. No tiernita, en la tumba un pie.

No celos, loco amor de Celestina. Pero no lo compartiré; tras que haga testamento, ¡le ampliaré la tumba al pie de la viudita!

@yuriikko

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