Skip to content

Dulce manzana

January 31, 2014

image

Llamé al número del anuncio en el periódico, al fin. No era tonta, aunque fuera joven, y sabía qué clase de “empleo” era aquel.
Pero qué más podía hacer para vivir. Y quería vivir todavía. Me dieron una dirección, en la zona más suntuosa de la ciudad.
Los hombres de seguridad me revisaron e interrogaron minuciosamente. No, nadie sabía que estaba allí.
Entré, tímida, a la mansión, fascinada por su rica apariencia antigua. Esculturas de doncellas sugerentes, tapices decadentes.
Oro, por doquier. En repujados, en oropeles, en los floriturados marcos de los muchos espejos. En ese resplandor, estaba ella.
Pálida y pulida como los mármoles rosados que la rodeaban, su pelo de lustroso ébano se fundía con la seda negra de su sillón.
La Madame, pensé, mientras se levantaba y abría provocativa el brocado carmesí de su bata, soberbia de su desnudez dura, eterna.
Su voz luminosa como el rubí de su boca, me corrigió. -No, La Condesa. ¿Eres virgen?
-Sí -musité, incandescente. ¿Leía la mente?
-¡Se arrebola! -Rió encantada, La Condesa (Erszébet, oí, en mi cabeza).
-Dulce manzana…
Y me pellizcó la mejilla.
Sus aguzadas uñas me arrancaron un trozo al retirarse, y ella sorbió mi juventud por aquel agujero, y me vació de vida.
Epílogo

-Otro cadáver de una desangrada, jefe. ¿Decimos que fueron los narcosatánicos? Ni modo de decir que fue un vampiro…

@yuriikko

 

¿Deseas saber qué personaje inspiró este cuento y cómo? Visita en este mismo blog, La Condesa Sangrienta http://wp.me/s2CJMw-1073

From → Puros cuentos

Leave a Comment

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: