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Literatura fantástica, cuentos de hadas y dragones, música y danza.

April 10, 2013

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Gudrun llorando ante el cadáver de Sigfrido, pintura mural que narra el Cantar de los Nibelungos.

Ya hablamos de la literatura de terror, tratando de comprender porqué al ser humano le fascina lo que da miedo. Hablaremos ahora de sus hermanas, primero de la literatura fantástica y luego de la de ciencia ficción, adentrándonos en esa misma obsesión humana con el origen del universo, las fuerzas divinas, los fenómenos y criaturas sobrenaturales, extraordinarios, y finalmente con la ciencia como nueva fuente de milagros y con lo que se imagina que traerá el desconocido futuro.

Haciendo, como siempre, un poco de historia, es incuestionable que la fantasía siempre ha sido inherente al hombre, que aún en las civilizaciones más tempranas buscó explicarse el origen del mundo y el lugar que ocupaba en él. Así, íntimamente ligadas con la cosmogonía particular de cada pueblo, surgen las primeras historias fantásticas, cuyos protagonistas eran dioses, semidioses, héroes o simples hombres, comunes y corrientes, enfrentando guerras que decidirían el destino de toda la especie, conflictos de orden moral o incluso cotidiano. Un dios siempre se presentaba para resolver estos problemas, lo que dió origen más tarde a la expresión deus ex machina, utilizada en el teatro clásico griego para explicar la intervención divina en el desenlace de la trama. Actualmente esta frase hace referencia a cualquier recurso providencial que salve de una situación desesperada, sea de origen divino o no.
Así pues, tenemos como primeras muestras de la literatura fantástica a las leyendas griegas (la Ilíada y la Odisea, vgr), romanas (la leyenda de Rómulo y Remo, la Eneida, etc), nórdico-germanas (Edda prosaica y poética, el poema medieval El canto de los Nibelungos, las walkirias…), anglosajonas (Beowulf), hindúes (la descomunal epopeya Mahabhárata), chinas, etc., que durante mucho tiempo fueron transmitidas oralmente y luego convertidas en relatos escritos.

¿Por cierto, han escuchado la ópera de Richard Wagner, El Anillo del Nibelungo, basada en el Canto de los Nibelungos del folklore islandés? Si no lo han hecho, aquí está un pedacito. Componer la obra completa, que se ejecuta en 15 horas, tomó 26 años al autor, no le nieguen unos minutos para escuchar un fragmento, y echar un vistazo a una superproducción operística.

Abundo en este poema épico y su versión musical porque se dice que en la historia de la princesa durmiente Brunilda, desterrada por Odín a un anillo de fuego, donde es hallada por Sigfrido, está la más antigua y rudimentaria versión del cuento La Bella Durmiente. Aunque si ello es cierto, lamento que la fuerte princesa guerrera Brunilda, que en otra versión solo concedería su mano a quien la derrotara en la lucha cuerpo a cuerpo, terminara como princesita indefensa esperando que la rescataran, jaja (protesta feminista de la redactora).

Bueno, insisto en que menciono esto porque el siguiente salto histórico de la literatura fantástica se dio con la aparición de la fábula (género literario de enseñanza moral caracterizado por el protagonismo de animales que podían hablar y cuyas acciones y actitudes eran fiel reflejo de las de los humanos, como aquellas de Esopo y el Pancha-tantra hindú, más tarde, las de La Fontaine), y luego, con los cuentos de hadas, rescatados de la tradición folkclórica oral por compiladores como Charles Perrault con su libro Cuentos de Mamá Gansa de 1697, y los hermanos Grimm, que publicaron las versiones más acercadas que actualmente conocemos de muchos de estos cuentos, entre 1812 y 1815. Tanto Perrault como los Grimm incluyen su versión de La Bella Durmiente, por cierto. Y también por cierto, Tchaikovsky se inspiró en la versión de Perrault para escribir su música homónima, que a la fecha sigue acompañando a la coreografía del famoso Marius Petipa en el ballet.

Hay una versión previa, de Giambattista Basile escrita en 1936, que habla de una princesa que cayó dormida, imposibilitada de despertarse, tras pincharse con una astilla. Un noble, que llega a ella siguiendo a su halcón, la posee durante ese trance, a resultas de lo cual, aún dormida, la princesa da a luz, meses más tarde, a dos gemelos, niño y niña.
El Sigfrido del Canto de los Nibelungos era identificado con un halcón, y fue él quien, disfrazado del Rey Gunter, venció en combate a Brunilda y la poseyó, aunque ella, engañada, creyó que era Gunter. A ambas historias siguen no pocas intrigas, motivadas por celos femeninos.

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Dragón, arte digital de Chris Scalf.

Es una obviedad decir que los cuentos de hadas conservan abundantes rasgos de la mitología nórdica y griega, como la existencia de seres sobrenaturales, pero hay que hacerlo. Algunos ejemplos, las sirenas que atormentaban a los marinos de la Odisea, los dragones contra los que lucharon Beowulf y Sigfrido (aunque dragones también hay en la mitología china, japonesa, persa, etc.); los titanes o gigantes, que acabaron siendo identificados con los trolls… También de la mitología nórdica provienen los nobles, altos y bellos elfos, y los a menudo deformes enanos, que originalmente eran solo del sexo masculino y eran mineros de oficio (tal como aparecen en el cuento Blanca Nieves). Los personajes típicos de los cuentos de hadas son reyes, príncipes y princesas, brujas como villanas arquetípicas, animales fantásticos y parlantes, enanos, duendes y otras criaturas mágicas. No es necesario que las hadas per se aparezcan en estos cuentos (las hadas, en sus orígenes célticos no eran mas que espíritus de la naturaleza; cobraron relevancia en el medievo y alcanzaron popularidad en la época victoriana) sino que esté presente cualquier tipo de magia. Mucha de la proyección de las hadas, de hecho (además de los cuentos) se debe a que en 1595, aproximadamente, William Shakespeare escribió la exitosa El sueño de una noche de verano, obra ágil e ingeniosa, llena de encantadores enredos, que reúne un sinfín de elementos mitológicos griegos, nórdicos y personajes folcklóricos, siendo uno de ellos la Reina de las Hadas, nombrada por él Titania, personaje orgulloso y caprichoso. En esta obra shakespeariana se basó Benjamin Britten para crear una ópera con el mismo nombre, y que también inspiró la música incidental de Mendelssohn y hasta una canción de Queen, The Fairy Feller’s Master-Stroke.

Otro escritor que colaboró con la difusión del mito de las hadas fue Sir Arthur Conan Doyle, autor de las historias del detective Sherlock Holmes; él escribió sobre ellas en su libro “La llegada de las hadas”, de 1922, pensando que le serviría para validar otras de sus creencias espiritistas, después de manifestar que consideraba auténticas las fotografías de las llamadas “Hadas de Cottingley”, tomadas por dos niñas de esta localidad inglesa de 16 y 10 años, en 1917. Fue hasta 1981, que las ya mujeres ancianas admitieron que las imágenes habían sido trucadas. Excepto una, que era real, insistieron aún.

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Una de las fotografías tomadas por las niñas de Cottingley en 1917.

Pero creo que voy adelante y atrás en el tiempo y me desvío un tanto, aunque es de recalcar que este incidente marcó hito… volviendo a la literatura fantástica, no hay que olvidar a un autor maravilloso: J. R.R. Tolkien, que estudió y adaptó la mitología nórdica en un complejo escenario pletórico de fabulosas criaturas: elfos, enanos, magos, hobbits, dragones, etc., para sus obras; El hobbit, El Señor de los Anillos, El Silmarillion, etc.

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Dorothy, el León Cobarde, el Espantapájaros y el Hombre de Hojalata en la versión fílmica del Maravilloso Mago de Oz de 1939.

Otros autores fantásticos de los siglos XIX y XX que podemos mencionar son Lyman Frank Baum, que publicó El maravilloso mago de Oz en 1900, donde la protagonista aún es una niña (aunque ya no tan pequeña, Dorothy tenía 14 años), con animales y otras criaturas parlantes, y por supuesto, malvadas brujas, y magia.
En cambio, Henry James, en su novela La otra vuelta de tuerca, hizo una combinación inquietante entre los elementos de la tradicional historia fantástica, como el protagonismo de los niños (tras la recopilación que de tales historias hicieron los hermanos Grimm en su libro “Cuentos para la infancia y el hogar”, dejó de ser un género adulto para orientarse al infantil) y componentes de la novela gótica, como la mansión embrujada. En este caso, los seres fantásticos ya no son mitológicos, sino pertenecientes al espiritismo: fantasmas.

Otro autor que convirtió el cuento infantil en algo espeluznante fue Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, un maestro del suspenso psicológico mezclado con lo sobrenatural. Hoffman influyó en escritores que juegan entre los umbrales de lo fantástico y lo terrorífico, como Edgar Allan Poe. Un cuento suyo que siempre me ha resultado fascinante es Der Sandmann, El arenero o El Hombre de Arena, que además, incluye ciertos elementos de ciencia ficción. Les digo que la literatura fantástica, la de terror y la sci-fi, son hermanas. Trillizas.

Y hablando de hermanas… Recuerden que la musa que anima a escribir epopeyas, Clío, tiene otra hermana musa, la de la música, Euterpe , y otra más, la de la danza, Terpsícore. Como pasó con la obra de Shakespeare, Los Cuentos de Hoffman inspiraron a Offenbach para crear su ópera homónima, y ¿quién no ha visto el ballet El Cascanueces, de Tchaikovsky, basado en su cuento El Rey Ratón y el Cascanueces? ¿O el célebre ballet Coppelia, inspirado en el personaje de la autómata de su cuento El arenero?

Más adelante continuaremos este tema, abarcando autores contemporáneos y la literatura fantástica latinoamericana, pero por ahora tenemos mucho material para trabajar, propongo crear un cuento -fantástico- claro está, con los elementos mitológicos-folkclóricos aquí descritos hasta ahora, y que sin duda todos conocemos muy bien. E invitar, de nuevo, a muchas musas. El ejercicio será leer las obras literarias que nos sirvieron de ejemplo, el cuento de hadas, La Bella Durmiente, el fragmento de la obra El sueño de una noche de verano de Shakespeare, y finalmente, El Arenero, de Hoffman, y escuchar la música que tales obras inspiraron. Dejarse impresionar y motivar por la melodía ¿recuerdan el tema “Música que ha inspirado literatura http://wp.me/p2CJMw-77)”? Hagamos el experimento de, bajo el influjo que ejerza en su estado anímico, la música propuesta, escribir la historia fantástica.

Primero, el cuento de hadas. La Bella Durmiente del bosque, versión de Charles Perrault, moraleja incluída. Si no la conocen, se sorprenderán de la versión tan idealizada que nos dejó el tiempo… Y Disney. Por cierto, en su película animada, así como adaptó la historia, Disney adaptó la famosa música de Tchaikovsky, para las canciones. Escuchemos y veamos un fragmento del ballet.

Y aquí el cuento…

La Bella Durmiente, de Charles Perrault http://wp.me/p2CJMw-a1

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Discusión entre Titania y Oberón de Joseph Noel Paton.

En segundo lugar, un fragmento de El Sueño de una noche de verano, de Shakespeare. La escena, crucial en la obra, exhibe los celos del Rey de las Hadas, Oberón, por los devaneos de su Reina, Titania, y viceversa, y la lucha de poder que entre ellos sostienen. A causa de estos disgustos, es que Oberón decide castigar a Titania, frotándole los ojos con cierta hierba mágica que la hará enamorarse perdidamente del primer ser que vea cuando los abra ( que resulta ser un hombre con cabeza de burro, y a partir de ese instante surgen infinidad de cómicos conflictos). Vaya, disfruten a Shakespeare.

ESCENA II

(Entran OBERÓN por una puerta, con su séquito; y TITANIA por otra con el suyo)

OBERÓN.- En mala hora os encuentro a la luz de la luna, orgullosa Titania.

TITANIA.- ¿Y bien, celoso Oberón? Duende, aléjate de aquí. He renegado de su lecho y su sociedad.

OBERÓN.- Poco a poco, jactanciosa. ¿No soy tu señor?

TITANIA.- Pues entonces debería ser yo tu señora. Pero yo sé cuándo te has deslizado fuera de la tierra de las hadas, y has pasado todo el día sentado en forma de Corino el pastor, tocando flautas de tallo de maíz, y cantando versos de amores a la enamorada Filida. ¿Por qué te encuentras aquí, habiendo venido desde la más remota llanura desierta de la India? Solamente, a fe mía, porque la altiva amazona, vuestra turbulenta señora y amante guerrera, debe desposarse con Teseo, y venís a dar alegría y prosperidad a su lecho.

OBERÓN.- ¿Cómo puedes tener la insolencia de aludir así a mi valimiento con Hipólita, cuando sabes que conozco tu amor por Teseo? ¿No eres tú quien lo guió en la estrellada noche, lejos de Perigenio, a quien había reducido? ¿Y no le hiciste quebrantar su promesa a la hermosa Eglé, y a Ariadna y a Antíope?

TITANIA.- Todo esto es puro invento de los celos. Nunca, desde las noches de la canícula, nos hemos encontrado en colina o llanura, en bosque o pradera, junto al surtidor esculpido o el arroyo fugaz, o en la arenosa playa del mar, para bailar nuestras danzas en el viento silbador, sin que hayas venido a perturbar nuestra fiesta con tus disputas.
Y por eso los vientos, llamándonos en vano con su música, han absorbido, como por venganza, las nieblas contagiosas del mar; y cayendo éstas sobre la tierra, han engrandecido de tal modo los más modestos ríos, que rebosaron por encima de sus márgenes. Así es que en vano jadeaba el buey bajo su yugo, y que el labrador ha prodigado su sudor. El verde maíz se ha podrido antes de que el penacho coronase su espiga; el redil permanece vacío en el campo inundado, y los cuervos se ceban en los rebaños muertos. Desierto y lleno de lodo está el sitio de las danzas con tamboriles y castañuelas; y por falta de tráfico es imposible discernir las caprichosas masas de verdura del laberinto rústico. Aquí falta a los mortales su invierno, y no hay noche alguna alegrada por un himno o una canción. La luna, que preside a las inundaciones, pálida de cólera por todo esto, inunda los aires y hace que abunden las enfermedades reumáticas; y a favor de esta perturbación vemos alteradas las estaciones. El granizo de cabeza cana cae en el fresco regazo de la encarnada rosa, y una guirnalda de perfumados botones se pone como por burla sobre la barba del viejo invierno y encima de su corona de hielo. La primavera, el verano, el fértil otoño, el sañudo invierno, cambian sus acostumbradas libreas, y el mundo, atónito con su aumento, no sabe ahora distinguir la una de la otra. Y toda esta serie de males es engendrada por nuestra disensión. Nosotros somos sus progenitores y su manantial.

OBERÓN.- Pues entonces, remédialos; que de ti sola depende. ¿Por qué se empeñaría Titania en contradecir a su Oberón? Todo lo que pido no es más que un tierno rapazuelo para que me sirva de paje.

TITANIA.-Deja tu corazón en paz: que todo el reino de las hadas no bastaría a comprarme ese niño. Su madre era una sectaria de mi orden: y por la noche, en el aire embalsamado de la India, habló conmigo muchas veces, y se sentó a mi lado en las amarillas arenas de Neptuno, señalando las veleras naves sobre las ondas.
Nos reíamos al ver las velas hincharse como si hubieran concebido bajo el caprichoso viento; y ella con agraciada ondulación las imitaba (al peso de su seno que ya atesoraba a mi joven caballero) y emprendía viajes para traerme bagatelas, y volvía aún, como de larga navegación, rica de mercancías. Pero, a fuer de mortal, sucumbió al dar a luz al niño; y yo, en amorosa memoria de ella, lo crío y en memoria de ella no me separaré de él.

OBERÓN.- ¿Cuánto tiempo pensáis permanecer en este bosque?

TITANIA.- Quizá hasta después del día de las bodas de Teseo. Si queréis pacientemente tomar parte en nuestra danza y ver nuestros juegos en la claridad de la luna, venid con nosotros. Si no, alejaos de mí, y yo evitaré los lugares que frecuentáis.

OBERÓN.- Dame a ese chiquillo y yo iré contigo.

TITANIA.- No, ni por todo tu reino. Vámonos, hadas: pues si me quedo más tiempo, vamos a reñir de todas veras. (Salen Titania y séquito.)

OBERÓN.- Bien, sigue tu camino; que no saldrás de esta enramada sin que yo te haya atormentado por esta ofensa. Ven aquí, mi gentil Puck. ¿Te acuerdas de cuando te senté en un promontorio y vi a una sirena sobre el dorso de un delfín entonando un aria tan dulce y melodiosa que hasta el rudo océano se apaciguó al oír su canto, y ciertas estrellas se lanzaron desatentadas de sus esferas por gozar la música de la marina doncella?

PUCK.- Me acuerdo.

OBERÓN.- En ese mismo tiempo vi (aunque no lo podías tú) volar entre la fría luna y la tierra, a Cupido llevando sus armas. Apuntó a cierta hermosa vestal entronizada hacia el oeste, y lanzó su saeta de amor con suma destreza, como para atravesar cien mil corazones; mas se extinguió el inflamado dardo de Cupido en los húmedos rayos de la casta luna, y la imperial virgen pasó sin cuidado en solitaria tranquila meditación. Observé, sin embargo, el sitio donde el proyectil de Cupido cayó hiriendo una pequeña flor de occidente, blanca como la leche, y que a causa de la herida de amor se ha vuelto purpúrea, y a la cual las doncellas llaman «amor desconsolado?».
Tráeme esa flor: ya en otra ocasión te mostré la planta. Su jugo, vertido sobre los dormidos párpados, hace que el hombre o la mujer se enamoren perdidamente de la primera criatura viva que vea.
Tráeme esa yerba, y cuida de volver aquí antes que Leviatán pueda haber nadado una legua.

PUCK.- Daré una vuelta completa alrededor de la tierra en cuarenta minutos. (Sale Puck.)

OBERÓN.- Una vez en posesión de este jugo, acecharé el momento en que Titania esté dormida, y verteré el líquido sobre sus ojos. La primera cosa que mire al despertar, ya sea un león, un oso, un lobo, un buey, un mico travieso, o un afanoso orangután, le inspirará un amor irresistible; y antes de que yo libre sus ojos de este encanto (como puedo hacerlo por medio de otra yerba), la obligaré a que me entregue su paje. ”

Y aquí, una joya completa, El Sueño de una noche de verano con el ballet Pacific Norwest y la música de Meldenssohn. Dura un poco más de hora y media, menos que una película y es verdaderamente encantador. Pero si no disponen de tiempo, pueden ver un fragmento o dejar la música de fondo mientras escriben su cuento, si es que eligen, de los tres genios, a Meldenssohn para que los inspire.

Finalmente, El Arenero, de E.T.A. Hoffman, una delicia macabra con tintes científicos…

El Arenero, de E.T.A. Hoffman http://wp.me/p2CJMw-96

Y la música de Delibes para el ballet Coppelia, inspirado en la bella y fría Olimpia del cuento.

Bien, finalmente, para aquellos que se hayan interesado en leer hasta este lejano punto y no sepan porqué y a quienes propongo escribir un cuento fantástico así inspirado, explico que se trata de un ejercicio creativo a través de la red social Twitter, consistente en inventar un cuento breve dividido en diez tweets, para su publicación en la fecha señalada, que en este caso es el miércoles 16 de abril del 2013, en punto de las diez de la noche, utilizando el HT #10alas10. Si alguien desea participar, puede comunicarse conmigo, @yuriikko. Se votará al mejor cuento. El premio son dos boletos para el ballet La Bella Durmiente que se presenta en el Lago de Chapultepec de la Ciudad de México, el día 20 de abril del año en curso. Muy ad hoc con el tema, ¿no creen?

Atentamente, @yuriikko.

¡Albricias! Ya se llevó a cabo el concurso y se puede leer al triunfador aquí: Cuento ganador del Concurso de Cuento Fantástico #10alas10, de @Pliniux http://wp.me/p2CJMw-f1

Y, si gustan, yo les cuento varios cuentos de fantasía…

Cinco cuentos fantásticos http://wp.me/p2CJMw-e5 via @wordpressdotcom

¡Gracias por leer!

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