Skip to content

La psique de la mujer desentrañada por Rosario Castellanos

November 1, 2012

20121031-205556.jpg

Rosario Castellanos llevó la abogacía por los derechos de la mujer de la literatura, al activismo social. La lucha desde su adolescencia por desprenderse del ambiente machista en que nació continuaría toda su vida, llena de altibajos. Su éxito profesional y artístico y labor social contrastaban con su delicada situación personal. Maestra en Filosofía por la UNAM, y con estudios en la Universidad de Madrid, además de novelista, poeta y cuentista, incursionó en la política diplomática y la promoción cultural, pero nunca pudo superar el conflicto interno que le causaba su relación con Ricardo Guerra, su marido. Profundamente deprimida por sus constantes infidelidades, trató de suicidarse varias veces.
Sin embargo al final se recuperó, obtuvo el divorcio; se enfocó en sus cátedras universitarias y la escritura.

Su obra es en gran parte autobiográfica. Por ejemplo, en su poema Lamentación de Dido, del mismo nombre que la ópera de Purcell Dido y Eneas, Rosario Castellanos se proyecta a sí misma en la reina Dido, que decide suicidarse tras el abandono del héroe troyano Eneas, padre fundador de la raza romana, personaje identificado en el poema con el esposo de Castellanos, Rogelio Guerra.

Dido empieza por denunciar el trato deferente que recibía su hermano hombre, al que ella, como mujer, estaba subordinada, y describe que fue educada e instruida en las “labores propias de la mujer” por su madre mientras que ella, por su cuenta, se dedicaba a estudiar y aprender.

“Sino los ojos acechando en la oscuridad, la inteligencia batiendo la selva intrincada de los textos”

En este mismo poema confiesa que todas sus capacidades intelectuales no le impidieron rendirse al amor, o más bien, a “la predación, la ruina, el exterminio” traída por un hombre del que se enamoró y al cual se entregó, pero que la abandonó pronto, dejándola en la desgracia.

“Lo amé con mi ceguera de raíz, con mi soterramiento
de raíz, con mi lenta fidelidad de raíz.”

Es decir, la propia Castellanos se ponía como ejemplo de la abnegación con que las mujeres permiten a los hombres utilizarlas y maltratarlas, autoengañándose con ser correspondidas, y a veces hasta autoengañándose para creer que ellas están enamoradas, como justificación para la pérdida de la dignidad. Estos temas los analizó también en su libro Los convidados de agosto.

Tal comportamiento femenino, afirma Castellanos, proviene de la cultura de subordinación al hombre inculcada a la mujer desde niña, problemática que ya abordaba desde su tesis de maestría en Filosofía, Sobre cultura femenina.

Sistema educativo inferiorizante que se extiende más allá del hogar, practicándose en todas las instituciones sociales, educativas, laborales y hasta religiosas, para que el hombre no pierda su supremacía, como afirma en su ensayo Mujer que sabe latín.

Castellanos se atrevió a señalar las despectivas etiquetas con que se clasifica a una mujer, como “solterona”, o del otro lado de la moneda, la idílica y falsa idea de que ser una “señora”, es decir, estar casada, y sobre todo, ser madre, es la finalidad última de la mujer y la garantía de su felicidad. El instinto maternal es algo que se espera, y aún se exige, de toda mujer.

Castellanos trata de hacer ver a la mujer que existe una vida para ellas, no solo el matrimonio apresurado, la soltería vergonzante, o la desesperación proclive al suicidio (moral o físico) de las abandonadas.

Como dice en este poema:

Meditación en el umbral

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.

Aquí un fragmento de su poema La jornada de la soltera:

“Da vergüenza estar sola. El día entero
arde un rubor terrible en su mejilla.
(Pero la otra mejilla está eclipsada.)

La soltera se afana en quehacer de ceniza,
en labores sin mérito y sin fruto;
y a la hora en que los deudos se congregan
alrededor del fuego, del relato,
se escucha el alarido
de una mujer que grita en un páramo inmenso
en el que cada peña, cada tronco
carcomido de incendios, cada rama
retorcida, es un juez
o es un testigo sin misericordia.

De noche la soltera
se tiende sobre el lecho de agonía.
Brota un sudor de angustia a humedecer las sábanas
y el vacío se puebla
de diálogos y hombres inventados.

Y la soltera aguarda, aguarda, aguarda.

Y no puede nacer en su hijo, en sus entrañas,
y no puede morir”

Estos últimos versos son muy significativas: “no puede nacer EN su hijo” es como si una mujer soltera no hubiera nacido, porque no puede tener un hijo. Su verdadero “nacimiento”, se da en el momento del parto; la justificación de su vida, es procrear. Y mientras no lo haga, “no puede morir”, es decir, su propósito no está cumplido, su misión no está completa.

Que terrible invalidar así a un ser humano. Inculcarle a una mujer, desde niña, que su vida no sirve de nada si no se casa y no es madre.

La glorificación social del matrimonio y todo el condicionamiento cultural hacen soñar a las mujeres con “el mejor día de su vida”, con “su día”, cuando, vestida de blanco va al altar a ser bendecida, y luego, a ser reverenciada en una fiesta en su honor. El día del triunfo, el día de su boda. Cuando deja de ser soltera y ahuyenta para siempre al fantasma de la solterona, y se convierte en señora. Y eventualmente, en madre.

Pese a toda la liberación, los patrones heredados generación tras generación observados por Castellanos, no han podido romperse del todo.

From → Uncategorized

Leave a Comment

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: