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Minicurso de Cuento 11. La Generación del Boom

October 15, 2012

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En el recuento histórico que hemos ido haciendo en el Minicurso de Historia y Práctica del Cuento Hispanoamericano, nos quedamos en que el desencanto del neorrealismo era una reacción a la guerra fría. A pesar de que Estados Unidos y la entonces URSS fueran los principales contendientes el tenso clima político afectó a Latinoamérica. EU temía al comunismo cubano, y presionó a los demás países a aplicarle la ley del hielo económica y diplomática. México fue el único país latinoamericano que se negó a aislar a Cuba. Pero las cosas cambiaron con el arribo a la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz. En 1965 hubo una rebelión armada en Chihuahua; el cuartel militar fue tomado. Aunque se sofocó con prontitud, surgieron algunos otros grupos guerrilleros, influenciados por el ejemplo de los revolucionarios cubanos, como en el caso del comandado por Lucio Cabañas. Se hablaba de revolución.
En el mundo (Francia, Japón, EU, etc.), las protestas de jóvenes estudiantes contra el sistema eran frecuentes; sus ecos motivaron a los universitarios mexicanos a hacer lo mismo. Se rebelaron contra el férreo autoritarismo gubernamental. Díaz Ordaz veía en ellos la amenaza del comunismo. En 1968, con las olimpiadas en puerta (iniciarían el 12 de Octubre), mandó, a modo de advertencia intimidatoria, al ejército a ocupar brevemente la UNAM y el IPN. Pero los estudiantes no se arredraron y todos conocemos el resultado. El dos de Octubre el ejército abrió fuego contra los manifestantes en la plaza de Tlatelolco. Ahora se sabe que fue una acción planeada de antemano desde las altas esferas gubernamentales; Díaz Ordaz posteriormente aceptó la responsabilidad. Se colocaron francotiradores en los alrededores de la plaza. Fueron estos quienes iniciaron el fuego contra las tropas enviadas a “mantener el orden”. Por supuesto, correspondieron la agresión; también contra los manifestantes. Fue una trampa, para decirlo llanamente. Decenas de muertos, según declaraciones oficiales. Pero según las investigaciones (dificultadas por décadas) se ha demostrado que cientos. Además de los centenares de heridos y encarcelados. Luego, el encubrimiento de los hechos por la prensa y la televisión puso más que nunca en evidencia que los medios de comunicación eran controlados por el gobierno. El “país de no pasa nada” fue anfitrión de los XIX Juegos Olímpicos. Octavio Paz, en ese entonces embajador Mexicano en La India, renunció al cargo en repudio a la matanza de Tlatelolco.

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¿Por qué les cuento todo esto? Porque el contexto social fue determinante para la literatura de los años 60’s.

En la literatura hispanoamericana esta década se conoce como la ”década del boom”. Específicamente, 1967 fue un año prolífico y bienaventurado. Se publicó la gloriosa Cien años de soledad, de García Márquez; se consagró La casa verde, de Vargas Llosa, en Venezuela y Miguel Ángel Asturias recibió el Nobel de Literatura. Al fin su novela del realismo mágico Hijos del Maíz había sido comprendida y reconocida.

Los escritores integrantes del boom (explosión, estallido, florecimiento vertiginoso) fueron muchos y muy buenos. Tal número y calidad de escritores no ha vuelto a verse. Escribían sobre todas las vertientes del cosmopolitismo, combinando unas con otras magistralmente. Cuentos y novelas surrealistas-cubistas-realistas mágicos-fantásticos brotaban al por mayor. Listemos a algunos autores, de varios de los cuales ya hemos hablado aquí.

Gabriel García Márquez.
Carlos Fuentes.
Julio Cortázar.
Mario Vargas Llosa.
Jorge Luis Borges.
Roa Bastos.
Cabrera Infante.
José Donoso.
Juan Carlos Onetti.
Mario Benedetti.
Jorge Edwards.
Salvador Garmendia.
Juan Tovar.
Humberto Arenal.

Y una generación más joven, pero también perteneciente al boom:

Augusto Monterroso.
Alvaro Mutis.
José Agustín.
Pedro Gómez Valderrama.
Álvaro Menéndez Real.
Vladimiro Rivas Iturralde.

Notarán que la lista es larga. El boom inició en 1954, despegó totalmente en 1964, 1967 fue su año de gloria. Y se extendió hasta 1985. En un principio pensé en abarcar la historia desde 1964 a 1985 aquí. Pero sería demasiado. No quiero saturarles. Iremos viendo los sucesos más relevantes gradualmente en las lecciones siguientes. Nos estamos preparando para escribir como contemporáneos conociendo nuestra historia.

Ya hablamos de las vertientes del cosmopolitismo y de sus exponentes más notables: Borges, García Márquez, Cortázar, Onetti, etc.

Así que ahora vamos a enfocarnos en los escritores del boom más jóvenes. Los “onderos”, el equivalente a la generación beatnik estadounidense, encabezada por Jack Kerouac. Los rebeldes, revolucionarios, antiacadémicos. Los que se manifestaban en contra del autoritarismo y el imperialismo. Los promotores de la contracultura.

Ellos se deshicieron del héroe tradicional; buscaron protagonistas con fallas, vicios y defectos. Los humanizaron, para decirlo brevemente. Con el lenguaje, experimentaron a gusto. Se rebelaron contra la “perfección” literaria, jugaron con el espacio en el que se escribía el texto, para que no se hiciera la convencional lectura lineal, sino de acuerdo a los altibajos de la historia contada. Jugaron con la puntuación y las palabras (incluso se inventaron nuevas), con los idiomas.
Un extracto del cuento “Fire and ice” de Álvaro Menéndez para demostrar lo anterior. Observen.

“fuego sonoro y rápido que va que viene devorando gentes cosas / equipajes cabelleras / zapatos / caras / un fuego que se ríe mientras camina sobre las epidermis sobre las ropas empapadas de combustible / todos nos empapamos de combustible / en alguna forma debieron de romperse los conductos / los tanques / los depósitos / y entonces cada uno de nosotros es como la mecha de un encendedor / no tiene importancia / mas en cuanto llega la chispa / ¡chaz! / uno es lumbre u)n)o e)s l)u)m)b)r)e //// candela de los pies a la cabeza / como aquella pareja de recién casados que arde allá / u.n.o.s a.s.i.e.n.t.o.s adelante / uno es lumbre / así arderé yo dentro de un rato / una pira / dentro de un segundo / dentro de menos tiempo / uno no sabe cuánto tiempo pues todo parece ir más despacio / la sangre del argentino va despacio / le brota despacio en borbotón del agujero / el globo ocular que cuelga a kilómetros de su voluntad / el ojo / desinflado / pero la sangre parece como detenida en el aire / en el tiempo / no acaba de llegar al píe de la mejilla / y yo veo bien cuando camina la sangre / se arrastra como ofidio / repta como lombriz / una lombriz gruesa y caliente / y rápida / sí / rápida / no / despacio / no tiene importancia / cuando el fuego llegue al argentino la sangre se tostará sobre la piel / se detendrá para siempre en su carrera / porque lo único que marcha rápido es el fuego / la pura llama que llena mas de la mitad del todo / la llama viva que se aproxima a mí con sus dedos cálidos / moviendo sus pseudópodos sobre el piso y el techo / arrastrándose sobre cosas y gentes / es lo único veloz / lo único deseable / lo único que anima el interior del avión / no tiente importancia / la llama se parte lo suficiente para permitir que uno vea lo que ha quedarlo adelante / lo que ha dejado a su paso / el metal retorcido / quemado / los cuerpos / después de su caricia / los cuerpos achicharrados / empequeñecidos / nadie podrá reconocerlos si acaso un día llegan esta soledad / las partidas de salvamento / no hay noticias / encuentran los restos del aparato / el ojo que cuelga / y eso me hace sentir superior / yo sé todavía quiénes eran quiénes son / sé quién era sé quién es aquel pedazo de carne chamuscada / ese montoncito era es un niño que no molestó durante el vuelo / el pedazo mayor / ahumado y maloliente / era es una recién casada / el trozo que está a la par era es su marido / el traje blanco de la boda / una boda sencilla / yo sé que allá estaba está una señora vestida de azul / una-señora?de?sombrero?ridículo / esa?carne?contraída?y?maltrecha-era-suya / y?sé?que?esa?sangre?que?ha-caminado?unos?milímetros? / que?apenas?llega? / ?con-lo?catarata?que?es? / ?a?medio?carrillo / ?sé?yo?y?sólo-yo?que?es?la?sangre?de?un?argentino? / ?nadie?más?podrá?decir?eso-mismo-dentro?de?un?rato? / ni yo podré repetirlo porque el fuego es celoso / afuera ? en cambio ? todo es nieve y frío ? la nieve está sucia y maltrecha en los alrededores del aparato ? descompuestas las suaves colinas que se ven unos metros más allá / descompuesto este mundo de silencio y soledad / esta?postal?navideña?que?la?natur… que la naturaleza se regala todos los días ? en?estas?latitudes?crepita el fuego ? crepita Frost –

But if it had to perish twice,
I think I know enough of hate
To say that for destruction ice
Is also great
And would suffice.”

Incluso hay una especie de grafismo en el cuento de Menéndez, que aprovecha el parecido de la palabra “ojo” con, precisamente, los ojos y nariz de un rostro:

“abre desmesuradamente un ojo ojO ojO / por la cuenca del otro le comienza a correr una cascada de sangre / le corre una cascada de”

¿Qué tal inventar algo así para su ejercicio práctico de cuento? Con palabras, claro. Incluir una carita feliz compuesta de dos puntos y un paréntesis o algo similar sería demasiado obvio y fácil, jaja. Algún juego de ingenio. Una palabra que pueda leerse y “verse”.

Normalmente no recomendaría usar estos recursos para conservar la formalidad de la literatura, pero esta es la oportunidad para alterar las reglas intencionadamente. Primero hay que conocerlas, claro, para poder hacerlo. Incluso las libertades creativas que se conceden los artistas tienen un propósito.

Escribiremos como la segunda generación del boom. En los 60’s, eran jóvenes y estaban “en onda”. Se preocupaban por los acontecimientos político-sociales.

Por eso es relevante la introducción histórica que hice al principio. En este ejercicio nos transformaremos en “onderos” hippies. Nuestro tema serán Los años 60’s. Los movimientos estudiantiles. Quien desee abordar la masacre de Tlatelolco, adelante. Es parte de nuestra historia; ese hecho nos persigue aún. Hallamos su eco en nuestro presente. Pueden investigar más. Pregunten a sus padres o abuelos. El escritor tiene mucho de investigador y de historiador.

Voy a poner en la siguiente entrada de este blog, un cuento de José Agustín, “Cuál es la onda”. Observen como juega con el texto, cómo son sus personajes, cómo aparentemente son jóvenes despreocupados, pero entre bromas y juegos de palabras aparece la crítica social, ya sea a las poses de la clase media alta (busquen la expresión “conforgueses”, combinación de “conformistas burgueses”), a la policía secreta de Argentina o al contendido tendencioso del programa de radio gubernamental La hora nacional.

Disfrútenlo. Y disfruten también de escribir su cuento. Es su oportunidad para jugar con la puntuación, las palabras e incluso inventar cosas nuevas. El requisito será incluir el título del cuento de José Agustín, “Cuál es la onda” como frase en algún momento de la historia.

Los ejercicios prácticos de cuento se presentarán bajo el HT #10alas10 por conducto de la red social Twitter el miércoles 17 de octubre 2012 a las 10 p.m. hora de México.

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