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Banderita

October 15, 2012

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Banderita

Por @HugoDanielCaxo
Editora: @yuriikko

“Le decían Patines. Se llamaba Aldo y tenía 8 años; su único tesoro eran unos, sobraba decirlo, patines.
Su madre era tamalera. Se sentaba con ella afuera de la escuela del pueblo para ayudarle a vender.

Patines solía decirle ‘Banderita’ de cariño a su madre, porque vendía tamales rojos, verdes y de dulce.

Banderita estaba enferma del corazón, ni ella lo sabía, solo sentía dolores en el pecho de vez en cuando.

Una semana antes del día de la bandera, Patines y su madre se sentaron donde siempre a montar el puesto.
Ella no se sentía bien, los dolores se habían vuelto más constantes, no había dormido mucho.

Mamá Banderita levantó la olla de los tamales antes de perder el aliento. Sintió un dolor agudo, y cayó.

Patines la miró caer muy despacio, llegó antes de que su cabeza diera de lleno contra el suelo. La miró con miedo.

-¡Mamá! ¡Banderita! ¡Despierta! -los susurros pronto se convirtieron en grito frente a la mirada ausente de su madre.

Intentaron quitarlo del regazo de su madre, pero Patines respondió violentamente, tuvieron que quitarlo a la fuerza.
No lo volvimos a ver. Mientras se lo llevaban, iba repitiendo -Banderita, Banderita, Banderita…-Solo eso, nada más.”

Esta versión ya ha sido editada. El texto original de @HugoDanielCaxo
fue enviado a través de twitter bajo el HT #10alas10 como ejercicio de la corriente neorrealista, atendiendo al Minicurso de Historia y Práctica del Cuento Hispanoamericano, documentado en este blog. La lección teórica puede consultarse bajo el título Minicurso de Cuento 10. Neorrealismo.

Comentarios:

Felicidades, Hugo. Un texto muy claro, limpio, breve, bien estructurado y redactado y con un mínimo de faltas. Un acento nada más, y algunas mayúsculas. El último resto del antiguo dramatismo excesivo queda en los puntos suspensivos. Pero se van a ir, y tu cuento quedará impecable. El recurso que utilizas para conmover al lector ya no es la expresión teatral y exagerada. Solo empleas sobrenombres cariñosos, para que el lector también se encariñe con los personajes. Mucho mejor. El diminutivo en “Banderita” aumenta el efecto. Pero no abuses de él. Hay que recortar algunas menciones a los nombres. No los repitas tanto. Cuidado con las repeticiones sin propósito, pero más con las de propósito tan obvio, que “rompan el encanto” y hagan recordar al lector que se trata de una ficción. Voy a cambiar además, algunas comas por puntos y puntos y comas. Se leerá aún más claramente así.

Cito a Cortázar sobre Borges:

“Borges me enseñó a eliminar todos los floripondios, las repeticiones, los puntos suspensivos, los signos de exclamación inútiles, y eso que existe en mucha mala literatura que consiste en decir en una página lo que tan bien se puede decir en una línea…,”

Tampoco es necesario un análisis aquí, como en el cuento de @LaPecaAsesina, “Victoria”, sobre prostitución infantil, en este mismo blog.
La historia se explica por sí misma. Muy bien, Hugo. Otra vez, felicidades. Vamos directamente a la edición y listo. Ahora no marcaré cambio por cambio. Los haré todos y ahora tu tarea, Hugo, es identificarlos y comparar con el texto original. Lee si puedes, ambas versiones en voz alta, para notar las diferencias que hace pulir la sintaxis, la puntuación y la supresión de las repeticiones innecesarias. Pronto aprenderás a notarlas tú mismo. Este es otro gran avance tuyo. Y seguirás avanzando. Estoy muy contenta por ti.

El tallereo:

Texto original:

Le decían patines*, se llamaba Aldo y tenía 8 años, su único tesoro eran aquellos, sobraba decirlo, patines.
Su madre era tamalera, patines** se sentaba con ella afuera de la escuela del pueblo para ayudarle a vender.

Patines solía decirle ‘banderita’*** de cariño a su madre, por vender tamales rojos, verdes y de dulce.

‘Banderita’ estaba enferma del corazón, ni ella lo sabia****, solo sentía dolores en el pecho de vez en cuando…*****

Una semana antes del día de la bandera, patines y su madre se sentaron donde siempre a montar el puesto…

Su madre no se sentía bien, los dolores se habían vuelto más constantes, no había dormido bien…

Mamá ‘banderita’ levantó la olla de los tamales antes de perder el aliento, sintió el dolor agudo y cayó…

Patines la miró caer muy despacio, llegó antes de que su cabeza diera de lleno contra el suelo, la miró con miedo…

-¡Mamá! ¡Banderita! ¡Despierta!- los****** susurros pronto se convirtieron en grito frente a la mirada ausente de su madre…

Intentaron quitar a patines del regazo de su madre, pero patines respondió violentamente, tuvieron que quitarlo a la fuerza.
No lo volvimos a ver, lo escuchamos repetir mientras se lo llevaban -Banderita, Banderita, Banderita…- solo eso, nada más.

*Un sobrenombre o alias se escribe con inicial mayúscula. Solo lo marcaré una vez pero aplica a todas las que aparece “Patines” y “Banderita” con minúscula.

**Recuerda que es un cuento breve, no hay necesidad de repetir el nombre (en este caso sobrenombre) del protagonista en cada párrafo. Ni hay que saturarlo con él. Solo lo marco una vez, pero quitaré algunos a lo largo de todo el cuento.

***A partir de aquí vamos a quitarle las comillas a “Banderita”. Se entiende ya que es un sobrenombre cariñoso.

****Sabía.

******También solo lo marcaré una vez, pero vamos a quitar los puntos suspensivos al final de cada párrafo. En esta historia, un punto es más elocuente, de verdad.

Eso es todo por ahora.

Gracias por leer.

@yuriikko.

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