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Felicidad/Amargura

September 29, 2012

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Un aspecto de Danaide, de Lucas Rebollo.

Dice de ella el autor: “…estar enfermo de muerte es no poder morirse; pero aquí, la vida no deja esperanza y la desesperanza es ausencia de la última esperanza, la falta de muerte.”

Felicidad

Por @Pliniux

“A media mañana, con la televisión encendida, después de hablar por teléfono con su hija, deseaba creer que ella era muy feliz.
Hacía mucho tiempo que no veía a sus amigas. Su hermana vivía en Colima. Su madre, ya no vivía. Sus amigos estaban casados.
Tenía una bonita familia. Dos hijos (varón y mujer) y un marido exitosos. Tenía una casa propia y dos modernos automóviles.

Todavía extrañaba los libros, la mochila, las bromas, el relajo, los amigos. Extrañaba también su talento en la escuela.
Como profesionista fue incansable, resuelta, creativa. Siempre ávida de problemas. Se extrañaba a sí misma.

Tomó la baraja y distribuyó las cartas. A través de la ventana, vio regresar del mandado a la vecina. No quiso saludarla.
Rey, qüina, joto, diez… ¿Hacía cuánto que no le llamaba su hijo?
Aunque él era el único cariñoso con ella… cuando venía…
Su esposo era ejemplar. No bebía, no se iba de parranda, no era mujeriego. Sólo que de pocas palabras: las indispensables…
Nada antes y nada después. La muerte era la nada. Y la vida, su vida, también era nada. Entonces -pensaba- ¿para qué matarse?”

Fin.

Perdón por poner el “fin” como en película viejita. Es que hay que hacer un alto visual. Para que los que se queden picados con el cuento no se desconcierten al seguir leyendo y encontrarse con los comentarios.

Qué realista. Muy buena historia @pliniux, sencilla y directa. La frase que más me ha conmovido ha sido “se extrañaba a sí misma”.

No es necesario examinar párrafo por párrafo. Ortografía perfecta. Recomiendo cambiar por punto los puntos suspensivos en dos frases. Tras “cuando venía…” y en “indispensable. Sobre todo en este último para darle más contundencia.
Pensé en cambiar el “ya no vivía” refiriéndose a la madre de la protagonista, por “había muerto”. Es un eufemismo, y el existencialismo es poco dado a ellos. Luego deseché la idea, porque el cuento está hecho de los pensamientos de la mujer protagonista. Y ella entonces no se atreve siquiera a pensar en la muerte de su madre como muerte, sino como ausencia de vida.
Ella misma se siente así. Ausente de la vida. Siente que su vida se quedó atrás, cuando ella era estudiante y profesionista.
A veces me da tristeza cuando escucho a alguien decir “tal cosa fue en mi época”, con gran nostalgia. Me dan ganas de decirle “pero si esta es tu época también, no has muerto, no eres un fantasma, estás vivo”.
Pero hay muchos que, como la mujer de tu cuento, se sienten los fantasmas de los jóvenes que un día fueron. Que pena.

Tu cuento es sensible y empático. ¡mitgefühl! ¡vzhivanie! Bravo.

Salud por eso, que la empatía hace mucha falta en este mundo solipsista. Te felicito.

El final se parece algo al de mi propio cuento:

“Pero vivir o morir da igual; me ahorro el trabajo de matarme. Que lo haga Dios, si me reconoce entre la multitud de las calles.”

Aunque no creo que mi cuento conmueva. Ni lo espero. El tuyo es triste, el mío amargo. Mi empatía es crítica. Un oximorón filosófico. Siento empatía pero no. No la siento, pero sí. Comprendo el nihilismo negativo, y lo ejercité, pero no estoy de acuerdo; aún así siento empatía por las personas que ven la vida con amargura. Quisiera ayudarles. Tal vez precisamente porque no comparto su punto de vista. Pero ya basta de divagar; no es turno de mi cuento. Es que mucho me hizo pensar el de @pliniux.

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Otro aspecto de Danaide, de Lucas Rebollo.

Amargura.
Por @yurixicastro

“Aunque sopla un viento gélido, sales de casa. Vas sola, como cada martes. Como cada jueves. Como siempre.
Tus pisadas dejan huellas en la acera que, en otrora, pudieron haber sido una invitación a seguirte.
Llegas a la esquina y un anciano al percibir que te aproximas a su casa, cierra la ventana y corre la cortina.
Un perro sarnoso olfatea el rastro que vas dejando al andar. Hambriento, te confunde con carroña. Saliva.
Caminas de regreso a casa. Fuiste a la panadería, como cada tarde, buscando algo más que bizcochos y baguettes.
Otro día más de frustraciones. Te enojas. Maldices por lo bajo. Blasfemas contra ese dios inexistente en tu vida.
Hagas lo que hagas, no eres capaz de atraer a ningún hombre. Te huyen. Te esquivan.
Y pensar, Carlota, en lo altiva que eras en tu juventud. ¡Eras casi una diosa! ¡Inalcanzable!
Hoy, no eres más que una solterona amargada. Las mujeres como tú, aprenden a odiar en la medida que dejan de atraer.
9:00 PM Estás llorando tumbada en el sillón, sin ninguna luz encendida. Te escucho a través de la pared que nos separa. ”

Fin.

Aquí tampoco es necesario examinar párrafo por párrafo. Está todo correcto.

Este cuento también es amargo. El narrador de la historia, ¿acaso el vecino de la mujer? suena muy despectivo. No dice su género, pero yo me imaginé a un hombre como “el vecino”. Acaso porque la llama “solterona amargada”, termino muy sexista. Aunque puede ser también una mujer, porque la falta de solidaridad femenina es legendaria. A veces unas a otras se dicen cosas muy ofensivas. Pero eso sí, se enojan cuando un hombre se las dice a su vez. O se juzgan prejuiciosamente por su aspecto. Un ejemplo muy común: la mujer que critica y condena a otra por su forma de vestir usándose a sí misma como modelo de perfección. “Yo nunca me pondría ese vestido/esos zapatos”. Queriendo decir “Ella no debería ponérselos, solo porque yo no lo haría” ¿Y el respeto a la libertad y la diversidad? Hay que promover la empatía entre mujeres. Ya bastante tenemos con vivir en un mundo machista como para encima atacarnos entre nosotras. Por estas situaciones es que mi curiosidad por saber si el narrador es vecino o vecina. ¿Es un hombre machista o es una mujer machista? Quien sea, conoce bien a la mujer, porque la llama por su nombre. Carlota. Y desde hace tiempo. Mmm.

Solo un par de observaciones: Precisamente esa frase, “solterona amargada”, ya ha sido muy utilizada. Es un cliché. ¿Que tal cambiarla por “mueca amarga”? Quedaría así:

“Hoy, no eres más que una mueca amarga. Las mujeres como tú, aprenden a odiar en la medida que dejan de atraer.”

Ah, ese Nietzche tan machista y su frase. Pero de que tiene bastante de verdad, tiene, hay que reconocerlo. Muchas mujeres sufren al perder la belleza de la juventud, y por eso se vuelven amargas. Hasta agresivas con las mujeres más jóvenes.
La duda aquí es: el narrador, al que yo llamo “el vecino” ¿es un personaje aparte de machista, también amargado? ¿Por eso la desprecia en vez de compadecerla? Entonces “solterona amargada” queda bien, aunque sea un cliché. Estéticamente hablando, “mueca amarga” o algo similar, funcionaría más.

Mi otra observación es muy similar. En este fragmento, se exagera bastante. Y de forma muy cruda. Es terriblemente despectivo llamar a una mujer “carroña” y decir que un perro saliva al olfatearla.

“Un perro sarnoso olfatea el rastro que vas dejando al andar. Hambriento, te confunde con carroña. Saliva. ”

Me parece que “el vecino” desprecia profundamente a esta mujer, como para exagerar así. Obviamente por más nauseabundo que sea el olor de la mujer, un perro no la confundiría con carroña. Esto es una proyección del vecino, que en ese concepto tiene a la mujer que observa. Él es el que la considera carroña. Qué lección para las mujeres. Saber como piensa un hombre de una mujer madura que ya no es atractiva. O saber qué tan poco solidaria con ella puede ser otra mujer. Acaso casada, y sintiéndose superior por ello. ¿Vecino o vecina? Insisto en preguntarme.

Pero si el vecino (a) no desprecia a la mujer que sale por el pan, y solo describe lo que ve, entonces el episodio del perro podría ser una oportunidad para ilustrar que ella, la mujer, se ha vuelto amargada. Podría arrojarle una piedra al perro, o comparar su vida con la del perro.

En fin, la respuesta a mis dudas las tiene la autora, @yurixicastro. Quiero saber del vecino. ¿lo concebiste como un hombre? ¿como otra mujer? Cuenta de tu cuento. Cuéntanos, que nos tienes “con el cuento en un hilo”. Jaja. Aforismo de Agustín Monsreal. Por cierto, compren su libro “Infierno para dos”. Cuentos existencialistas donde el hombre se asoma a “la densidad del abismo; el miserable, el decepcionante asombro de estar vivo”. Claro, escribe de todo. Con un ingenio vivaz y profundo. Pero ese libro de cuentos en particular, es existencialista.

¿Saben que Agustín Monsreal da talleres de Creación Literaria y Redacción Creativa? Los que me han mencionado que desean ser cuentistas con todas las de la ley, vayan, vayan. En Coyoacán, D.F. París 76, colonia Del Carmen.

Bueno, ya basta de contar a fuego lento. Concluyamos.

Estos dos cuentos juntos, Felicidad y Amargura, contrastan bastante.

Dos mujeres maduras. Una casada y con hijos. Otra, “solterona amargada”. Una, disfrutando de seguridad económica. Otra, aparentemente pobre. Pero igual de tristes e insatisfechas con su vida. Así que, cuentos de hadas, parece que el matrimonio no es el felices para siempre que parece. Y así que, mundo material, no puedes fabricar felicidad para vender. Este contraste/similitud de la vida de dos mujeres opuestas no puede ser más existencialista.

Este ha sido mi análisis de los cuentos existencialistas de @pliniux y @yurixicastro. En realidad no ha sido un taller, porque no lo necesitan realmente. Dan pie a muchas e interesantes reflexiones, sin embargo.

¡ Felicidad/Amargura!

Les dejo otra muestra del ingenio de Agustín Monsreal.

En este mundo traidor/
nada es verdad ni mentira,/
todo es según el color/
del cuento con que se mira.

Esta fue la segunda entrega del taller de cuentos existenclistas elaborados dentro del Curso de Historia y Práctica del Cuento Hispanoamericano. El curso se lleva a cabo a través de twitter y los ejercicios prácticos se presentan los miércoles 10. p.m., hora de México, bajo el HT #10alas10.

Bienvenidos comentarios. Y avisos de ratas. Perdón, de erratas.

@yuriikko

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12 Comments
  1. Quiero comentar en el orden de mención de los cuentos.

    De todos-as quienes participamos en el #10alas10, creo que Plinio es el que más me gusta cómo escribe. Lo siento relajado, sin mayores complicaciones, tiene ideas claras, buena redacción y ortografía (en general) y eso se agradece mucho. Pero siento que tiene un problema que ya anteriormente le había comentado (en mi humilde opinión): tiende a repetir mucho las mismas palabras y resulta chocante.

    Por ejemplo: “Su hermana VIVÍA en Colima. Su madre, ya no VIVÍA. […]
    TENÍA una bonita familia. […] TENÍA una casa propia y dos modernos automóviles.”

    “Todavía EXTRAÑABA los libros, la mochila, las bromas, el relajo, los amigos. EXTRAÑABA también su talento en la escuela.
    Como profesionista fue incansable, resuelta, creativa. Siempre ávida de problemas. Se EXTRAÑABA a sí misma.”

    “NADA antes y NADA después. La muerte era la NADA. Y la vida, su vida, también era NADA. Entonces -pensaba- ¿para qué matarse?”

    ¿Lo ves, Plinio?

    Como lectora, no como conocedora (porque, además, estoy lejos de serlo), me satura leer tantas veces la misma palabra.

    Y otra cosa. La palabra “qüina” no existe en el DRAE. Sé perfectamente lo que quisiste decir, se entiende, pero esa palabra no existe. También acentuaste la palabra “sólo” y recuerda que ya no es correcto. Desde que cometí ese fallo y me lo hizo ver Yuri, créeme que no lo vuelvo a cometer. De algo sirve que nos “regañen” y yo, sinceramente, lo celebro mucho. Me gusta que me digan duro y a la cabeza cuando hago las cosas mal. Solo así aprendo.

    Bien, con respecto a mi cuento:
    Primero quiero protestar porque Yuri le quitó la hora a un par de tuits y eran parte de mi relato. Solo le dejó las 9:00 PM del último. Así que, ¡protesto!😀 (mira, Yuri, ya puse una sonrisa muy grande para hacer notar que no estoy enfadada, ¿ok?)

    Ahora le hablo directamente a Yuri:
    Respecto a tu pregunta, visualicé al narrador como un hombre. Su vecino, claro. Quizás su pretendiente enamorado de juventud y despreciado porque Carlota se sentía muy bella y lo consideraba indigno para ella. Sí, machista y además resentido. Incluso gozando en secreto por la desdicha de la pobre mujer envejecida y marchita.

    Mi narrador es casi un ex, de esos que gozan cuando a una le va mal en la vida porque piensan “¿Ya ves? Conmigo te hubiera ido mejor”. ¿Comprendes?

    Por otro lado, el rollo que nos dices de las mujeres que extrañan sus buenos tiempos (en el caso de Felicidad) y del machismo y la solidaridad de género (en el caso de Amargura), me parece, con todo respeto, Yuri, que sale sobrando. ¡Esto no es una cátedra de moral! ¿O sí y yo no sabía? Jajaja. Es como si cuando se escribe en el microhorror vengas y digas que es malo matar y derramar sangre. Puff. ¡Es creación literaria! Lo que le dijiste a Vero que la imaginabas con corset también me pareció totalmente fuera de lugar. ¿Qué más da si usa pants, taparrabos o pijama? Aquí no se está analizando la personalidad del autor (o quizás sí y yo no estaba enterada, repito).

    Espero que no se malinterpreten mis palabras (me da algo de miedo opinar con franqueza porque, si no me conocen lo suficiente, sé que puedo llegar a sonar agresiva). Ojalá que nadie tome a mal lo que he dicho y mucho menos tú, Yuri.

    Saludos a todos.

    PD. No comento los demás cuentos porque tengo la impresión de que no son bienvenidos los comentarios- críticas. Pero sí los leo siempre.

    • Respecto a la repetición de Plinio, las palabras no están tan cerca como para chocar. A mi parecer solo insisten en el concepto y está bien. Decisión de él si edita su cuento.

      Corrijo los recortes que mencionas. Me disculpo. Lamentablemente pedí a mi asistente que copiara cada tweet y lo pusiera junto. Tengo muy poco tiempo últimamente y esta labor de copiar y pegar aparentemente es sencilla, pero lleva su tiempo. Mi asistente es confiable y no revisé. Me disculpo de nuevo. En lo sucesivo te pido me ayudes a copiar y pegar tu cuento completo y enviármelo por twitlonger.

      No es cátedra de moral. Simplemente me puse a escribir todo lo que se me vino a la mente al leer tu cuento. La reflexión que me motivó analizar los cuentos. Específicamente la frase machista que usas. Son mis opiniones, son personales, y siempre lo he hecho así porque somos un grupo de amigos que compartimos ideas. No es un curso formal en una escuela. Entonces me reservaría mis opiniones personales. Lo que le dije a Vero fue una simple broma, de igual modo, entre amigos. Por eso lo hacíamos vía twitlonger. Muchas cosas no me parecían aptas para un blog, por eso, por personales. Llegaste tú y por tí lo trasladé aquí. Ahora deseas que cambie mi forma de comentar para complacerte. No tengo problema. Lo someteré a consenso. Tal vez ellos lo piensan también.

      Lamento tu ironía al usar el grafismo de la sonrisa. La vez que te lo comenté fue de buena fe.

      Sabes que puedes sonar agresiva porque eres agresiva. Yo, te reitero, no me tomo a mal nada de lo que digas. Dirás que tampoco viene al caso porque no es cuestión de literatura, sino personal, pero te ofrezco mi amistad; que me conozcas mejor a través de twitter. No he escrito mucho, aparte de lo del curso, últimamente. Pero tal vez te des cuenta de que creo en la integridad. En la congruencia. Aunque si ahora te parece tan mal en el blog, probablemente tampoco te guste allá. Escribo de cosas similares en mi TL. Pero no pretendo dar cátedras de moral. Expreso mis ideas, como todos en twitter. Escribo lo que pienso y lo que creo. Escribo como soy yo. Es lo que todos hacemos. De vez en cuando nos toparemos con alguien a quien nuestra forma de ser no le guste. Sobre eso no se tiene ningún poder.

      Sin embargo, a pesar de las diferencias de opinión, uno puede convivir amigablemente.

      Gracias por comentar. Si activé algún “resorte” para que reacciones así, fue involuntariamente. Mañana someto a consenso la forma en que comento los cuentos. Haré lo que decida la mayoría.

  2. A ver, Yuri. Este es tu espacio, tu blog, tu taller y tú puedes hacer, naturalmente, lo que quieras. Te agradezco que hayas creado el blog por petición mía, como comentas. Pero no entiendo porqué lo que yo comento debe ser refutado, explicado y, peor, sometido a consenso. Es MI opinión. Yo no estoy hablando por nadie más. Ni te estoy “ordenando” (faltaba más) que hagas o dejes de hacer las cosas. Simplemente estoy diciendo lo que pienso pero tú te sientes atacada y no termino de entender el motivo.

    Sueno agresiva, como dices, porque digo las cosas como van. Lee un poco mi TL. No es personal contigo ni con nadie. Y lo que dije de la carita sonriente lo dije en buena onda. Tú lo tomaste con ironía, porque te molestó mi comentario y ya le diste una lectura subjetiva.

    Vamos a hacer algo. Aquí parece que no hay química. No pasa nada. Yo me retiro, tranquilamente, agradeciéndote infinitamente tu tiempo y tus conocimientos compartidos. Sigue con tu taller y tus proyectos, haciendo de cuenta que nunca aparecí. No participo más para no romper la armonía de tu grupo. Y si consideras que mis comentarios en tu blog dañan tu imagen y/o la de tu taller, siéntete con entera confianza de borrarlos si así estimas conveniente. Por mí no hay ningún problema.

    Estoy un poco desconcertada (o un mucho) al igual que la vez pasada. Pero bueno, cada quien tiene su forma de ser. Lo entiendo. Gracias por todo, Yuri. Hasta luego.😦 (Esta carita tampoco es con ironía, así me siento en verdad).

    • Si pensaras que en mi blog puedo escribir lo que yo quiera, tal vez no te burlarías de lo que escribo. Me refiero a lo que dices de la cátedra de moral seguido por risas. Te cito:

      “Esto no es una cátedra de moral! ¿O sí y yo no sabía? Jajaja”

      No me ofende. No soy moralista ni moralina. Escribo lo que pienso y siento. Nada más.

      En efecto, es mi espacio y mi blog, pero no es “mi” taller, o al menos, no únicamente mío, es de todos los participantes, también tuyo. Por eso es justo someter a consenso tu comentario. Que básicamente se refiere a que no incluya reflexiones personales en los análisis de los cuentos ni haga bromas. Que me limite exclusivamente al aspecto técnico de los cuentos. Porque te parecen cátedras de moral risibles.

      Respeto tu opinión, más es una decisión que prefiero no tomar solo tomando en cuenta la tuya; si todos los demás están de acuerdo, en que ya no comente y solo corrija ortografía, y redacción, lo hago con gusto. Estoy para servirles.

      Supongo que si te deseas retirar no te lo puedo impedir, sin embargo me parece una reacción exagerada. Te ofrecí mi amistad. Si no te interesa, aun te puede interesar el taller. Prometo que los comentarios sobre tus cuentos serán exclusivamente técnicos.

      Insisto en que a pesar de la diferencia de opiniones o de “química” como tú la llamas, se puede convivir, si no te interesa que amigablemente, entonces en paz.

      No hice una lectura subjetiva. Al contrario. Estoy siendo objetiva. Respeto tu opinión. Estoy dispuesta a hacer los cambios que pides, si los demás están de acuerdo, porque somos un grupo.

      Ahora discúlpame. Si necesito contestarte otra cosa, lo haré mañana. Salí a bailar. En vez de eso estoy con iPhone en mano. Por hoy quiero relajarme.

      Te extiendo mi mano en ofrenda de paz.

      P.D. No cree el blog solo para tí, como dices. Ya existía. Desde julio. Pero los tallereos no los manejábamos por aquí, sino por twitlonger. Los trasladé para acá porque no quisiste usar twitlonger. Y solicitaste que fuera por blog.

      Paz de nuevo.

    • Respecto al cuento de Plinio, Felicidad:

      Ayer que contesté el comentario de Yuli, no abundé lo suficiente en las observaciones que hace sobre el cuento Felicidad. Por las circunstancias en que me hallaba, decidí dejarlo para hoy.

      Primero, sobre “qüina”. No está en el DRAE pero se permite en literatura. Simplemente estás escribiendo como un contemporáneo, Plinio. Se permite ese y muchos otros coloquialismos parte inglés y parte español. Este tema lo voy a abordar cuando corresponda estudiar “La generación del boom”.
      Desde hace décadas se rompió con la escuela de los cuentos formales y “perfectos” desde el punto de vista académico, por así llamarlo. Así como en poesía contemporánea ya no se rima, o no forzozamente y menos, forzadamente.

      En Hispanoamérica, el primer escritor que se atrevió a romper con “la consagrada perfección del cuento”, en palabras de Seymour Menton, fue José Agustín.

      Transcribo algunos de tales coloquialismos que aparecen en “Cuál es la onda” de J. Agustín.

      “Mand (de mano y hand)”

      “Darlita (de darling)”

      “Joutel (hotel)”

      “Goshito (diminutivo en español de gosh, ya de por sí una expresión coloquial en inglés)”

      Ahora incluyo un fragmento del mismo cuento. Notarán que muchas otras convenciones académicas se rompen. Incluso la escritura lineal en renglones continuos. Se juega con el lenguaje y hasta con el espacio. Ni siquiera usa cursivas o comillas para escribir los coloquialismos, ni en la escritura onomatopéyica, utilizada para emular mejor un acento o pronunciación.

      “Yo, aseguró Requelle muy seria, dejaría todo sabiendo lo que tengo entre manos.
      Faux pas, porque Oliveira quiso saber qué tenía entre manos y la abrazó: así:
      la abrazó.
      Uy, pensó Muchacha Temeraria, pero no protestó para parecer muy mundana.
      Tú victorias, gentildama, al carash con mi laboro.
      Se separaron
      (o separáronse, para evitar
      el sesé):
      Olivista corrió a la calle con el preolímpico truco de comprar cigarros y la buena de Requelle fue a su mesa, tomó su saco (muy marinero, muy buenamodamod), dijo:
      chao conforgueses
      a sus amigos azorados y salió en busca de Baterista Irresponsable. Naturalmente lo encontró, así como se encuentra la forma de inquirir:
      ay, hija mía, Requelle, qué
      haces con ese hombre, tanto
      interés tienes en este patín.
      Requelle sonrió al ver a Oliveira esperándola: una sonrisa que respondía afirmativamente a la pregunta anterior sin intuir que patín puede ser, y debe de, lo mismo que:
      onda,
      aventura, relajo, kick, desmoñe, et caetera,
      en este caló tan
      expresivo y ahora literario.
      El problema que tribulaba al buen Olivista era:
      do debo llevar a esta niña guapa.
      Optó, como buen baterista, por lo peor: le dijo
      (o dijo, para qué el le):
      bonita, quieres ir a un hotelín.
      Ella dijo sí para total sorpresa de Oliconoli y aun agregó:
      siempre he querido conocer un hotel de paso, vamos al más de paso.
      Oliveira, más que titubeante, tartamudeó:
      tú lo has dicho.
      ¡Oliveira cristiano!”

      Una muestra de la libertad creativa del arte.
      Que no es lo mismo que escribir mal o cometer faltas arbitrarias.

      Esto está diseñado.

      El existencialismo es una corriente que sigue vigente, y se entiende, natural y lógicamente, que Plinio es un escritor contemporáneo. Puede permitirse estas libertades.

      Ahora, hablando de diseño.

      La repetición de las palabras que señala Yuli no me puede ser más útil para ilustrar este concepto, gracias.

      Por ejemplo: “Su hermana VIVÍA en Colima. Su madre, ya no VIVÍA. […]
      TENÍA una bonita familia. […] TENÍA una casa propia y dos modernos automóviles.”

      La repetición de “vivía” es importantísima. Porque así nos damos cuenta de que la mujer no se atreve a decir que su madre está muerta. Dice: “su hermana vivía” “su madre YA NO vivía”. Aquí hay una sutileza: la mujer se siente muerta en vida. Igual que su madre que ya no “vive”. Pero siente que su hermana sí “vive”. Es decir, que sí “vive la vida”, que sí la disfruta, a diferencia de ella.

      También hay énfasis en dos conceptos. “Extrañaba” y “tenía”. La repetición, ya había dicho antes, sirve para fijar en el insconsciente, popularmente llamado subconsciente del lector, un concepto.

      Estos dos, simplemente le comunican al lector y se lo fijan en la memoria, que la mujer del cuento no estaba satisfecha con lo que TENÍA en el presente porque EXTRAÑABA el pasado. Si lo notaste, funcionó. Y para los lectores que no lo noten, funciona más; hacen una lectura empática y de eso se trata el arte. De comunicar emociones y sentimientos. Yuli no hace una lectura empática, solo crítica. Y está muy bien, pero yo me atrevo a aconsejar que también abrace a la literatura como arte, resultado en gran parte de la subjetividad (que se deje emocionar) y no solo como un conjunto de reglas.

      “Todavía EXTRAÑABA los libros, la mochila, las bromas, el relajo, los amigos. EXTRAÑABA también su talento en la escuela.
      Como profesionista fue incansable, resuelta, creativa. Siempre ávida de problemas. Se EXTRAÑABA a sí misma.”

      Otra vez, la repetición es un patrón de diseño en el texto. Estamos muy empapados de la idea de la nostalgia. Así el escritor nos la contagia.

      “NADA antes y NADA después. La muerte era la NADA. Y la vida, su vida, también era NADA. Entonces -pensaba- ¿para qué matarse?”

      Esta es la mejor repetición. Abundar en el concepto de nada. Remite a todo el desencanto, desánimo y falta de sentido de la vida de la mujer. Para ella todo es nada.

      Mis dudas acerca del cuento de Yuli (no está claro quién es el narrador, pienso que debió decirlo, si quería que se comprendiera que era un ex-novio despechado que se alegraba de la decadencia de la mujer) motivaron una reflexión mía de la que ella opina que debí abstenerme.

      El arte es subjetivo, parte, gran parte, de la personalidad del autor, de su unicidad, de su mundo interior* y parte resultado del entorno sociocultural en que se produce. Así que yo simplemente fui una espectadora de arte al comentar los cuentos. Me comunicaron emociones, ideas y sentimientos. Los expresé. Noté que estaban señalando problemas existenciales y sociales, como el machismo. Lo comenté. Desde mi punto de vista personal, porque cuando hago un análisis lo hago entre amigos. Así considero a los participantes del taller. Por esta condición de tertulia literaria entre amigos, no publicaba los tallereos en el blog, porque para que lo leyera todo público, debía ser más formal y circunspecta. Pero luego pensé que no habría problema, que al fin era un blog personal y no el de una institución educativa. Lo que ofrezco, además de una crítica literaria, es la reacción de una espectadora de arte. Creo que eso ayuda al escritor, saber qué impresiones y emociones despierta su obra en un individuo. Casi nunca pueden saberlo tan directamente.

      Si molesté a Yuli con mis opiniones, como le dije ayer, lo lamento. No fue intencionalmente.

      *Por eso es que comenté sobre la personalidad de @Vero_IIM ayer, cosa que Yuli también opina que fue irrelevante. La forma de ser de cualquier creador influye directamente en su creación. Es un hecho estudiado en las muchas ramas de la teoría del arte. Y aunque no se estudie arte, todos lo sabemos por sentido común.

      Gracias por leer.

      Atentos saludos.

  3. Plinio Sosa permalink

    Hola a todos.

    Bueno, primero, me da mucho gusto pero además mucho orgullo que te guste mi estilo, Yuli. Y, segundo, gracias por tu crítica. Déjame decirte que no fue en vano. Al escribir Felicidad, varias veces dudé en quitar las repeticiones. Y eso fue gracias a tu crítica de mi cuento de Don Chuy. Finalmente me decidí a dejarlas. Hay algo al escribir de lo que no hemos hablado mucho: el tono. Es muy importante mantener el tono de lo que escribes. En el caso de Felicidad era como entre triste, entre nostálgico. Y así quería que siguiera. Por supuesto que también sirve para darle ritmo. Sin embargo, no echo en saco roto lo que me comentas. Cuando leí mi cuento (antes de leer tu crítica) también me pareció un poco chocante, sobre todo el “tenía”. Muy probablemente lo voy a cambiar. En cambio, el tuit #10 lo voy a dejar tal cual. Como bien dice Yuli, quitar la repetición de “nada” le quitaría fuerza. Es la parte más bella del cuento. Y esa prosa, un tanto poética, le da la dosis de dramatismo que requiere el final (todo el resto del cuento es muy plano). Creo.

    A Yuri. Ya vi lo de los puntos suspensivos y tienes razón, voy a hacer los cambios que me sugieres.

    De lo de “qüina”, algo interesante. Me di cuenta que nunca en mi vida había tenido que escribir esa palabra. Por supuesto que lo primero que escribí fue “quina” y obviamente no me gustó. Pensé en “kuina” y… ¡menos! La correcta sería “cuina” pero, con todo respeto para la RAE, tampoco me gusta. La verdad estoy muy orgulloso de la grafía que inventé. Se lo voy a proponer a la RAE. Como con lo de “ses lo dije” (la propuesta es que “se” deje de ser invariante). Me consuela saber que, cuando Cortázar lo escribió, no existía la palabra “cronopio”.

    De tu cuento, Yuli, una cosa curiosa, yo no me imaginé un hombre sino una mujer. El alter ego de Carlota: vieja, sola y fea. Solo ella misma podría considerarse apestosa, según yo. Ni siquiera su ex, quien quizá la concebiría como una vieja neurótica, sangrona y amargada pero no apestosa, creo.

    Por último, Yuli, sí te voy a hacer una crítica. Cuando dijiste que te gustaba la crítica y sobre todo la dura, me dio gusto y te comenté que qué bien porque siempre hace falta en cualquier actividad. Pero si Yuri te hace una réplica, más si es muy larga, entonces… ¡ya te quieres salir! ¿Cómo? Hay que aguantar más.

    Yo tengo algo de bronca con esa justificación de “me percibes agresiva porque digo las cosas como van” porque me suena a la famosa licencia para matar que la reina de Inglaterra le daba a James Bond. Es decir “ni modo, así soy”. Precisamente de eso se trata la amabilidad, de no decir las cosas como van. Hay que decir lo que uno quiere decir pero hay que ser responsable de cómo decirlo. Yo aquí no he sido complaciente, por ejemplo, pero me he cuidado mucho de no ser agresivo..

    Yo, en lo personal, creo que no hay que replicarlo todo (como hace Yuri). Pero si ella quiere hacerlo pues qué de malo tiene. Y si tú le quieres contrarreplicar, pues también. ¡Vive la tolerance!

    Un consejo a ambas: háganle como yo. En esto de la crítica, yo tomo en aquella vieja conseja que dice: “de la moda lo que me acomoda”. Yo oigo las críticas y luego con toda calma escojo cuales sí y cuales no.

    Beso y abrazo a todos (ando en la onda Javier Sicilia).

    • Gracias, Plinio, por tu comentario.

      Quiero citar este extracto de un comentario de Yuli:

      “Me encanta que exista debate post- tuiteo de cuentos por este medio. Es lo que enriquece más, creo yo. ”

      Y quiero citar este comentario mío:

      “Y también adelante con mencionar los nombres de los participantes a quienes quieres criticar. Todos estamos abiertos a la crítica. Que contestemos a tal crítica con nuestras opiniones, no significa que exista una enemistad; al contrario. Solo los amigos pueden conversar sin pelearse aunque sus opiniones difieran. Cada quien tiene derecho de expresar sus opiniones en plena libertad. Algunas veces cambiaremos de opinión al recibir una opinión ajena; otras veces no, y persistiremos en nuestro punto de vista. Esto no es nada más que natural, y por supuesto, perfectamente válido. Es un intercambio saludable de ideas. ”

      Dicho esto, solo me resta decir que yo también estoy en la postura de Javier Sicilia, de Gandhi y León Tolstoi. Paz y bondad universal.

  4. No se trata de que aguante vara como dice Plinio, se trata de que diga lo que diga es tomado a mal, desde la primera vez que comenté algo. Y resulta que, como prácticamente nadie dice nada, esto se ha tornado (al menos sin intención de mi parte) en un tipo de enfrentamiento Yuri vs. Yuli y yo creo que no se trata de eso.

    Si digo las cosas de una forma seca, se toma a mal. Si las digo agregando una carita como una vez sugirió Yuri, se toma a mal. Si agrego un “jajaja”, se toma a mal. ¿Entonces qué hago?

    Esto se vuelve un alegato sin fin y eso a mí no me gusta. Y con la mejor de las intenciones de no dañar el blog, el taller, la imagen y las amistades de Yuri, dije que me retiraba y agradecí el tiempo dedicado a mi persona.

    Como le dije a Yuri, si leen un poco mi TL podrán ver cómo es mi manera de ser. Buena o mala, es como soy. No es personal con nadie, pero a mí me gusta decir las cosas (si no, no estaría aquí opine y opine).

    Yo leo los cuentos de todos los que escriben y tengo un millón de comentarios, críticas y sugerencias, pero me he callado por tres motivos. Uno, porque nadie dice nunca nada. Dos, porque me parece que Yuri se siente atacada. Y tres, porque estoy convencida de que difícilmente es aceptada la crítica. Se dice de dientes para afuera que sí, pero no es cierto. Y es normal. A nadie nos gusta sentirnos evidenciados.

    Yo entré a esta dinámica esperando que me dijeran “oye, eso no se entiende nada”, “esa frase es incoherente”, “el final es absurdo” y todas esas cosas que sirven para mejorar un texto. Y cuando Yuri me echó un sermón sobre el machismo, me dio mucha risa (risa normal, risa sin calificativos, no risa burlona como cree Yuri) porque pensé que se estaba hablando de todo menos de mi texto.

    Yo vivo con un señor que tiene publicados varios libros de Talleres literarios y pasó cerca de 2 décadas dedicado al tema. De él aprendí (un poco) sobre el tema y he dado algunos yo. Esperaba nutrirme de una visión diferente, de una lupa distinta y por eso me entusiasmó mucho la idea de participar. Cuando Yuri me marcó fallos ortográficos y sintácticos, me sentí muy agradecida y tomé muy en cuenta sus observaciones. Me agrada muchísimo ser criticada en lo que nos compete, no así en cuestiones personales sobre mi carácter o visión del mundo porque, como dije, me parecen comentarios fuera de lugar.

    Lamento mucho sonar (o ser) agresiva. En verdad lo lamento. Fui algunos años columnista de crítica social en varios medios y se me quedó la forma tosca de hablar.

    Bueno ya, no me quiero alargar con lo mismo.

    Te reitero, Yuri, mi agradecimiento por tu tiempo y admiro tu dedicación en esta labor.

    PD. Plinio, yo tampoco nunca antes tuve la necesidad de escribir “qüina” pero, la verdad es que al leerla así me parecía fea. Busqué en el DRAE y pues nada señor, que no existe. ¿Entonces cómo diablos se escribe?, pensé. Si encuentras la respuesta o tienes algún link interesante al respecto, no dudes en hacérmelo saber, por favor.

    • Yuli : Parece que lo que no deseas que se te contradiga ni que se te refute, aun cuando no tengas razón. Me da la impresión de que quisieras solo cumplidos. Las observaciones sobre tus cuentos las has desechado con soberbia, excepto una, que aceptaste displicentemente. Muy bien. Es tu derecho.

      Aquí no se trata de “evidenciar”, ni que alguien hubiera cometido algún crimen.

      Insisto, si empiezas a ver a la literatura como un arte, a sentirla, te será más gratificante, que verla únicamente como un conjunto de reglas.

      Tú hablas de enemistad y de enfrentamiento. Yo te ofrecí mi amistad, y te hablo de debate, de diálogo saludable. Pacífico.

      Sobre lo de qüina, el escritor tiene libertad creativa para inventar palabras. Te ofrecí el ejemplo del cuento de José Agustín. En este blog lo puedes leer completo:

      http://teecuento.wordpress.com/2009/09/29/cual-es-la-onda-jose-agustin/

      José Agustín ha ganado los siguientes premios:

      Beca del Centro Mexicano de Escritores 1966-1967
      Beca del Internacional Writing Program de la Universidad de Iowa 1977
      Beca Fulbright 1977-1978
      Beca Guggenheim 1978-1979
      Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada 1983, por Ciudades desiertas
      Premio Nacional de Literatura Juan Ruiz de Alarcón por su obra de teatro Círculo vicioso
      Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura 2011.

      Nadie le reclama que las palabras que inventa no estén en el DRAE. Lo premian por ello.

      Si los demás no comentan, posiblemente sea porque se sienten intimidados. Te lo dije antes, suenas agresiva porque eres agresiva. Pues sí, como dices así eres y así te damos la bienvenida al taller. Has aportado buenas cosas, como lo de “se lo dije”, que te hizo ver tu marido.

      Sugiero que nos tomemos un descanso. Es fin de semana, yo voy camino al teatro, todos ustedes deben estar en sus actividades de fin de semana, disfrutémoslas, relajémonos y con nuevos ánimos nos leemos el lunes en #cdc.
      Como es lógico, tendré el derecho de contestar lo que comentes. De eso se trata la comunicación. De la retroalimentación.Ya no haré comentarios personales en tus cuentos, Yuli, ya que te desagrada saber qué pensamientos y emociones provoca la lectura de tu obra.

      Imagina que los libros trajeran esta advertencia: “prohibido que esta obra genere emociones o pensamientos, limítense a notar que la ortografía es perfecta. ” Sería triste.

      Te vuelvo a hacer un ofrecimiento de paz. Y a pedir una humilde disculpa por haberte molestado sin querer. Linda tarde.

  5. Plinio Sosa permalink

    Yuli: Claro que no existe. Y eso es lo increíble. ¿Cuánto tiempo hemos jugado cartas los hispanoparlantes y por qué en todo ese tiempo no ha habido (supongo) la necesidad de escribirla? No sé a los demás pero a mí me parece fascinante que ocurra algo así.

    No existiendo en la RAE, con mayor razón me tomo la libertad de inventar su grafía: Qüina (imaginen el agua bendita, la pila bautismal y todo lo demás). Lo que me gusta de este invento es que todo el mundo entiende a qué me refiero y cómo se pronuncia. Mantiene la raíz de “Qween” y permite que quien la lea, pronuncie la “u” que, sin las diéresis, sería muda.

  6. Una de las primeras lecciones para un escritor es la humildad. Ser humilde para agradecer y recibir las críticas literarias a sus letras. Hechas con la inversión en tiempo y esfuerzo de quien las vierte. Se debe respetar es, aquilatarlo, y no caer en la posición de justificar o descalificar la opinión de quién la vierte. Al final cada escritor decidirá que toma y que deja de una crítica. Toma lo que a su juicio le puede servir. Refutar o defender a capa y espada su escrito es como casarse con la idea de perfección al escribir, así mismo es como devaluar la crítica. Es como perder el sentido del “tallereo” cuyo objetivo sublimado es diseccionar un texto de manera carnicera duro y sin piedad. Aquel escritor que no soporte la crítica y tenga una piel muy sensible se equivoco de vocación. Las reuniones y talleres de escritores son verdaderas cenas de negros.

    En el caso del taller literario iniciado por Yuriikko ha sido un esfuerzo sobre-humano de ella. Le hemos dejado todo el trabajo a Yuriikko. Todos nos “olvidamos de dar nuestra crítica literaria a los textos de los compañeros”. Hemos dejado que Yuriikko haga todo, imparta la cátedra y vierta su análisis literario.

    Espero sigamos creciendo juntos en estos talleres literarios online “únicos” en la red. Pues si quieren o buscan algo”similar” se sorprenderán que todos son de paga. O las dinámicas no tiene la calidad del que ha instaurado Yuri. Por eso debemos sumar esfuerzos para hacerle crecer, aún más, el taller sirve no sólo a los que formamos parte hoy, sino servirá a muchos escritores que desean aprender y podrán leer lo que acá se ha realizado.

    Yo admiro y agradezco el titánico esfuerzo de Yuriikko. Y también me da gusto tenerles a cada uno de vosotros – sin excepción- como par , como compañero escritor. Compañeros escritores y/o poetas, todos iguales, nadie más nadie menos.

    He tenido la oportunidad de participar en algunos talleres de narrativa y/o poesía, digamos que, hubo un primer momento en que llegué con mis escritos bajo el brazo, creyéndome “la mamá delos pollitos”. Mi entrada al mundo de los escritores fue inolvidable. La escalerilla que da al primer piso del centro toluqueño de escritores está alfombrada, yo llevaba lentes negros que no me quite. Entre trastabillando y resbalando por la alfombra.

    Así, empezarón a bajárseme los humos de “Prima Donna” . Me tiré al ruedo de los leones sintiéndome “Tarzán”. Con una narrativa que estaba mal tipeada a maquina de escribir, con pésima ortografía, mala sintaxis, escaso “lenguaje literario” , lugares comunes, contradicciones de lógica e históricas, un largo etc. de fallos en mi escrito dado por los “Leones” -Escritores egresados de la sogem, y muchos con innumerables talleres, y algunos novatos, como yo – . Recibí la peor paliza a mi ego. Las incontables críticas a mi texto me hicieron sentir vulnerable, “atacado”, me sentía mal pues, entonces al fina ese entonces director del centro me dijo: ¿Algo que decir? Yo intente defender y objetar cada crítica literaria recibida. El escritor me hizo ver que si no tenía la capacidad de aceptar las opiniones vertidas, y si sólo las ignoraba y no “entraba en razón” el taller no funcionaba para mi. Y que además haría “perder” el tiempo e intrínsecamente faltaría al respeto a los demás escritores.

    Sobreviví a lo que miles de novatos escritores no resisten. La crítica, y regresé a la siguiente semana, y luego la otra y la otra, …. al tiempo ese grupo de escritores se convirtió en una “verdadera cena de negros” , cada texto exhibido, fuese de quien fuese, era desangrado y su autor exhibido en todas sus fallas literarias. Muy educada formal y sustentadamente hecha la crítica pero…sin piedad. Un buen día al vernos encarnizados, el director nos dijo: ¡Paren muchachos ” Se trata de que se ayuden a crecer y se cuiden como escritores, no de que se maten. Huelga decir que no cambiamos nuestro método. Todos entendíamos que sólo así se crece. Además comprendimos que no era personal ni al autor, sino a las letras. Y todos nos queríamos sinceramente como seres humanos y amigos. Algún día el director nos dijo: ¡Son el mejor grupo que he tenido!

    Todos los grupos somos diferentes. Este grupo que conformamos y que es abierto a ingresar y cobijar nuevos miembros, es una bella experiencia. Ante todo un gran grupo humano, y de relaciones que se estrechan hasta la amistad sincera. Comprendiendo que debemos ser tolerantes y prohijar el amor fraterno. La literatura es “importante” pero más lo es cada ser humano. La vida es efímera, y es maravillosa la oportunidad de compartir lo mejor de cada uno de nosotros con los demás.

    Estoy seguro que luego de finalizado el minicurso de cuento seguiremos en nuevos proyectos juntos.
    Los talleres y los escritores y todos nosotros los humanos somos perfectibles …

    Mando un abrazo a cada uno de vosotros. A Yuriikko mi sincera admiración. A Yuli le deseo bendiciones, le doy la bienvenida – me disculpo por no hacerlo antes pero soy un caos- .

    Me gusta ser “informal” , coloquial o “espontáneo”. me gusta que la gente sea “ella”. Sé que por normatividad social la mayoría de los seres humanos intentan ser “políticamente correctos” y lo comprendo. Yo suelo ser un “simple ser humano”.

    Les deseo hermosos días. sonrían mucho, amen mucho, apasionense de vivir , escribir, soñar…

    • Gracias, AlterPoeta por compartir tu experiencia literaria con nosotros, y la anécdota de tu iniciación. Todo lo que dices es una valiosa lección. Te agradezco. Un abrazo, querido amigo.

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