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Minicurso de Cuento. Criollismo y la Revolución Mexicana.

August 22, 2012

Criollismo.

Como ya sabemos todos por aquí en el Minicurso de Historia y Práctica del Cuento Hispanoamericano a través de Twitter (uf, qué largo) nada es eterno. Se acaba el modernismo, empieza el criollismo.

El criollismo es muy complejo, pero no por complicado sino porque en cada país de Hispanoamérica en que se hizo presente (Ecuador, El Salvador, Panamá, Nicaragua,Uruguay, etc.) tuvo como tema los asuntos nacionales del mismo.

Vamos a desacomplejarlo localizando. Haciéndolo local, pues. La mayoría de los listados en el curso somos mexicanos, hablaremos del criollismo literario en México, corriente artística ligada directamente a la Revolución.

Si algún integrante de otro país desea contarnos de su historia en aquella época, somos todo oídos. Bueno, todos ojos, para leerlo.

Pongamos referencias. El modernismo fue la corriente favorita del porfiriato. Ya sabrán de la admiración de Porfirio Díaz por Europa, específicamente por Francia, donde se desarrollaba a la sazón el Art Nouveau.
Ergo, en México, los encargados del desarrollo de la cultura y las artes, tenían como modelo las aquel país.
La clase alta mexicana de aquel entonces, con su refinado estilo de vida, se deleitaba con las delicadezas de la poesía modernista en sus fiestas y reuniones, tan elegantes como las parisinas.

La clase baja, desde luego, nada sabía de poesía ni de arte. Estaba pagando los costos de la “europeización” de las zonas ricas del país, con la miseria.

Todo esto no ha cambiado tanto, ¿verdad? Cien años después y la brecha económica y educativa entre clases sociales parece insalvable.
Ah, ideales de la Revolución, tierra y libertad. La tierra está abandonada, el rezago del campo impide el progreso, la libertad está secuestrada. La educación pública básica está por los suelos, retrasada a propósito porque a pueblo ignorante se le explota mejor… Pero, retomando el tema…

El gobierno porfirista se destacaba por pertenecer a la filosofía Positivista, esto es, Científica. Todo debía comprobarse por métodos científicos. Esto, de modo extendido, afirmaba que sólo la gente con los debidos estudios y preparación podía ocupar cargos de administración pública. La favorecida por esta forma de pensar, era claro, la clase alta, de ascendencia española.

El criollismo, como fenómeno social, se rebeló contra esto. Querían igualdad social. Educación pública y gratuita. Y por supuesto, gobernar. Sacar de la silla presidencial a Porfirio Díaz.

El criollismo como fenómeno literario renegó de las bellezas del modernismo y se dedicó a relatar de forma realista, la Revolución.

Eso haremos nosotros. Con un estilo breve, libre de adornos innecesarios e idealizaciones, pero bello, aún conservando una forma artística pura, contaremos un suceso de los muchos que pasaron en la vida de los Revolucionarios. Una anécdota de las que no están detalladas en los libros de historia desde el punto de vista humano, individual. Pero, claro, esto no implica subjetividad. Estará siempre, la anécdota, enmarcada en la lucha revolucionaria.

Para poder hacer esto, haré un brevísimo resumen de la Revolución Mexicana. A grandes pinceladas.

1.
La Revolución Mexicana inició el 20 de noviembre de 1910, cuando Francisco I. Madero se sublevó en contra de Porfirio Díaz, proclamando el Plan de San Luis.

2.
Madero fue elegido presidente de México en 1911. Líderes Revolucionarios como Emiliano Zapata y Victoriano Huerta, estaban en su contra.

3.
En 1913 hubo un golpe de estado contra Madero, que resultó muerto. Estos sucesos se conocen como La Decena Trágica.

4.
Victoriano Huerta, uno de los autores del golpe de Estado, se apoderó de la presidencia del país. Francisco Villa y Venustiano Carranza se levantaron en su contra.

5.
Los disidentes, encabezados por Carranza, se agruparon en la Convención de Aguascalientes y proclamaron Presidente del país a Eulalio Gutiérrez. A última hora, Carranza lo desconoció.

6.
Carranza siguió en la lucha armada hasta 1917, cuando se proclamó La Constitución Mexicana el 5 de febrero, con importantes reformas como la educativa, la agraria, y la de los derechos en materia laboral.
Carranza se convirtió en Presidente de México.

7.
Las revueltas al interior del país, siguieron, sin embargo. Paulatinamente se fueron terminando con la muerte de los caudillos, que fueron siendo asesinados uno a uno. Emiliano Zapata, Francisco Villa, y Álvaro Obregón.

El propio Venustiano Carranza fue asesinado mientras luchaba contra la revuelta obregonista.

8.
Los conflictos armados cesaron al fin al asumir la presidencia Plutarco Elías Calles, en 1924.

Listo. Toda esta información es para que tengamos un contexto para nuestro cuento. Sin duda lo recordamos por haberlo estudiado en el colegio. Fue un repaso para refrescar el conocimiento nada más.

Ahora busquemos un contexto más específico. Propongo que el escenario sea un viaje en ferrocarril de las tropas revolucionarias de Francisco Villa, la legendaria División del Norte.
Las tropas habían partido de Chihuahua con destino a tomar la plaza de Torreón; le interesaba apoderarse del importante abastecimiento de armas que había allí, donde también se adueñaría de ferrocarriles, los que fueron decisivos para su triunfo en La Batalla de Juárez, cuando definitivamente se apoderaron de esa ciudad.
Todo esto es cierto.
Ahora mezclemos con la realidad, algo de imaginación, tal como se hace en la novela histórica. Este será, pues, un cuento histórico.
Cabe señalar que lo imaginario tiene que ser verosímil, es decir, algo que sí pudo haber pasado. Nada de fantasía ni hechos sobrenaturales aquí.
El elemento imaginario es una trampa de dinamita en las vías del ferrocarril. Cosa que sucedió no pocas veces, durante la Revolución.

Hay que lograr que los personajes eviten esta trampa de algún modo, porque la historia lo demuestra, sí llegaron a Torreón y se hicieron con las armas con que después tomaron Ciudad Juárez.

Los personajes serán inspirados en uno o varios de los que vemos en las siguientes fotografías de la época.
Pónganle nombre al que quieran y cuenten su experiencia del viaje en tren, y cómo se salvó de la trampa dinamitera.

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El estilo narrativo será el épico. Breve, rápido, poético (no poesía, no se rima). Ensalzando la valentía y el estoicismo de los héroes o heroínas y los horrores de la guerra.

Este ejercicio será para #10alas10, dinámica a través de twitter, el miércoles 22 de agosto 2012.
Un ejercicio alterno sobre el criollismo, será llevado a cabo el lunes 27 de agosto 2012, en #cdec, la creación de un cuento colectivo por turnos, trasladando el estilo literario criollista a la época moderna. Proclamaremos la igualdad social, y reclamaremos tierra, trabajo, derechos, libertad, y educación. Relatando algún suceso reciente de actualidad política. No tenemos a un dictador como Porfirio Díaz al que sacar de la presidencia. Ahora la dictadura no está ejercida por una sola persona, sino por todo un sistema que se aferra al poder y favorece todavía, como entonces, a las clases altas en perjuicio de las bajas. Creo que vivimos en un tiempo al que, lamentablemente, el criollismo literario se adecúa.

Un cuento, como siempre. Para aprender el estilo. Un fragmento de El Águila y la Serpiente, de Martín Luis Guzmán, que fue director de la Biblioteca Nacional durante la presidencia de Madero, miembro del Estado Mayor Presidencial de Venustiano Carranza e integrante de las tropas de Francisco Villa. El vivió, pues, la Revolución. Recomiendo mucho su novela La Sombra del Caudillo.

Martín Luis Guzmán retrata con esta anécdota posterior a la ejecución de prisioneros orozquistas, el carácter de Rodolfo Fierro, lugarteniente de Francisco Villa.

“Pasaron seis, siete horas. Había caído el viento. El silencio de la noche se empapaba en luz de luna. De tarde en tarde sonaba próximo el estornudo de algún caballo. Brillaba el claro lunar en la abollada superficie del cubo del pozo y hacía sombras precisas al tropezar con todos los objetos -con todos, menos con los montones de cadáveres. Estos se levantaban, enormes enmedio de tanta quietud, como cerros fantásticos, cerros de formas confusas, incomprensibles.
El azul plata de la noche se derramaba sobre los cadáveres como la más pura luz. Pero insensiblemente aquella luz de noche fue convirtiéndose en voz, voz también irreal y nocturna. La voz se hizo distinta: era una voz apenas perceptible, apagada, doliente, moribunda, pero clara en su tenue contorno como las sombras que la luna dibujaba sobre las cosas. Desde el fondo de uno de los montones de cadáveres la voz parecía susurrar:
-Ay… Ay…
Luego calló y el azul de plata de la noche volvió a ser sólo luz. Más la voz se oyó de nuevo:
-Ay… Ay…
Fríos e inertes desde hace horas, los cuerpos hacinados en el corral seguían inmóviles. Los rayos lunares se hundían en ellos como una masa eterna. Pero la voz tornó:
-Ay… Ay… Ay…
Y este último ay llegó hasta el sitio donde el asistente de Fierro dormía e hizo que pasara del olvido del sueño, a la sensación de oír. El asistente recordó entonces la ejecución de trescientos prisioneros; y el solo recuerdo lo dejó quieto sobre la paja, entreabiertos los ojos y todo él pendiente del lamento de la voz, pendiente con las potencias íntegras de su alma…
-Ay… Por favor…
Fierro se agitó en su cama.
-Por favor…, agua…
Fierro despertó y prestó oído.
-Por favor…, agua…
Entonces Fierro alargó un pie hacia su asistente.
-¡Eh, tú! ¿No oyes? Uno de los muertos está pidiendo agua.
-¿Mi jefe?
-¡Que te levantes y vayas a darle un tiro a ese jijo de la tiznada que se está quejando! ¡A ver si me deja dormir!
-¿Un tiro a quién, mi jefe?
– A ese que pide agua, ¡imbécil! ¿No entiendes?
-Agua, por favor, repetía la voz.
El asistente tomó la pistola de debajo de la montura, y empuñándola, se levantó y salió del pesebre en busca de los cadáveres. Temblaba de miedo y de frío. Un como mareo del alma le embargaba.
A la luz de la luna buscó. Cuantos cuerpos tocaba estaban yertos. Se detuvo sin saber que hacer. Luego disparó sobre el punto de donde parecía venir la voz: la voz se oyó de nuevo. El asistente tornó a disparar: se apagó la voz.
La luna navegaba en el mar sin límites de su luz azul.
Bajo el techo del pesebre dormía Fierro.”

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