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Luzluna y la Música de las Esferas.

August 18, 2012

Luzluna.

La luna estaba tan grande anoche, que desperté, pensando que ya amanecía. Era que, mi pobre cortina raída, no contenía su luz.
En los lugares donde la vieja tela adelgazaba, formábanse figuras resplandecientes, blancas como dicen que son los fantasmas.
¿Fantasmas de qué? Me puse a adivinar, como se adivinan las formas de las nubes. Ví la nívea aparición de un elefante.
Y más arriba, los espíritus silueteados de varias palomas que volaban atrás de un caballo tocado de plumas, a la carrera.
Ya echada a andar, mi imaginación era como una locomotora. Pronto ví toda una menagerie, incluyendo un tigre blanco, sin rayas.
Un agujero de la cortina hacía las veces de aro de fuego para que el tigre saltara, y los grillos nocturnos tocaron las fanfarrias.
Apareció un clown y hasta una acróbata de la coquetería; me empeñé en darle aires femeninos a un desgarre horizontal del algodón…
Empezó a llover, el rápido tintineo sobre el cristal era la Música de Las Esferas, un arrullo extrañamente dulce y espectral.
Las gotas de agua a contraluz fueron candilejas, y si entrecerraba los ojos, mi cortina brillaba, bordada de lentejuelas.
Al fin, me dormí al borde del alba, soñé con malabares de pelotas con cara de luna. Hoy de sueño me escurrían las pestañas.
-“¿Pues qué hiciste anoche, muchacha?” -pregunta mi madre hermosa.
“Fui al circo… Era de luzluna y de fantasmas.”

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En este cuento vino a cuento La Música de las Esferas. Escuchaba esa noche a Mozart, recordé que una amiga me había pedido un cuento, y me puse a escribir… a describir la visión fantasmal de un circo (uno de mis espectáculos favoritos, como eterna admiradora de las artes escénicas) me imaginé que la lluvia descrita en el cuentito, la misma que yo escuchaba tocar a mi ventana, sonaba también a Mozart, que es la música más relajante y tranquilizante, arrulladora, que conozco.

Por cierto, la pintura que ilustra mi cuento es parte de mi serie titulada Circo y Magia. Alguna vez la mostraré toda… Amo el circo.

Volviendo a la música, mucho se ha estudiado el “efecto Mozart”; científicos, electrodos en mano, o más bien en cabeza, pero de los sujetos de los experimentos, han concluido que estimula la actividad cerebral, la del hemisferio derecho, el encargado de la creatividad artística, y también la del izquierdo, al que corresponde el razonamiento abstracto y matemático.

Es hecho conocido que las vibraciones sónicas, todas, por supuesto, pero particularmente la música, afectan al sistema nervioso y son capaces de alterar la presión sanguínea, los latidos del corazón y temperatura corporal. Por supuesto, todos sabemos que los diferentes tipos de música nos inducen estados anímicos distintos. La música de Mozart crea un estado de paz. Baja la presión, desacelera el corazón; y ha sido llamada La Música de las Esferas. Relación inspirada en la teoría de Pitágoras que lleva el mismo nombre. Se afirma Mozart comprendía la teoría, y simplemente la tradujo a notas musicales. Su método matemático de composición se ostenta como prueba.

La Música de Las Esferas es el nombre que dió Pitágoras a la armonía exacta, matemática, del universo.
Esto es, porque la distancia entre los planetas y satélites del sistema solar corresponde a las reglas de las armonía musical. Esta teoría de Pitágoras, llamada Armonía del Cosmos, también se conoce como Música del Universo, además de Música de Las Esferas.
“Música”, porque cada cuerpo celeste del sistema solar (Sol, Luna, planetas) emite una vibración, imperceptible para el oído humano…

Un “zumbido” que se expande en un determinado radio alrededor del cuerpo celeste, formando una esfera sónica.

Cada cuerpo celeste genera un zumbido correspondiente a una nota en la escala musical; combinadas, generan, por supuesto, música. Esto ha causado asombro y maravilla desde entonces. Boecio retomó la teoría, incluyéndola en la suya propia, la de las 3 músicas:

Existen Tres Músicas: La Música del Mundo, que expresa la perfecta armonía (proporción exacta entre las partes y el todo) del universo.

La Música Humana, que se genera internamente en cada uno de nosotros, con la perfecta armonía entre cuerpo y alma.

(La teoría de La Música Humana me atrae mucho, me gusta pensar en mi alma sincronizada con mi cuerpo y que juntos, generen una vibración)

Y la Música Instrumental, la que todos conocemos y escuchamos diariamente, sonidos armónicos producidos con objetos.

Sí es una maravilla que esta Bella Arte, la Música (que significa: el arte de las musas), no sea otra cosa que matemáticas.

Sí, la música (toda la naturaleza) es eso: matemáticas. Se miden y cuentan acordes, armonías, ritmo, tiempos, notas. La métrica es eso, medir.

Nosotros mismos, los humanos, somos matemáticas. La proporción matemática de la figura humana fue estudiada por los griegos, por Leonardo Da Vinci…

Las proporciones de la figura humana me fascinan, es uno de mis temas de estudio. Había compartido antes un par de estudios anatómicos del torso; estudio de la perfección, la armonía con que están distribuidos músculos y huesos…

Los reproduzco aquí de nuevo: un ejercicio que hice de pecho y abdomen, a lápiz:

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Y uno más, de la espalda, también lo hice a lápiz, por eso el brillo que hace un poco de ruido.

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Siempre digreso, empecé con un cuento, luego con la Música de las Esferas, la Música Humana y ya voy con dibujo anatómico. Es que para mí todo va junto, no sé si me explico. Me especialicé en dibujo del cuerpo humano, porque es el “contenedor” del alma humana.
Y lo que más admiro de cuerpo y alma en armonía (música) es la fuerza. Un alma fuerte y un cuerpo fuerte en correspondencia. Dedico cuatro horas diarias a ejercitarme físicamente, entre yoga, entrenamiento cardiovascular y levantamiento de pesas, y creo que no es sólo cultura física; es un modo de fortalecer, además del cuerpo, la voluntad. Y de aprender disciplina y orden.

Se requiere de voluntad y motivación para realizar esfuerzos físicos prolongados, de resistencia. Y esto aplica también a la vida.

Hay algo que aprendí en Yoga y recuerdo siempre:

Hay dolores que sirven para crecer, sopórtalos con entereza; y hay dolores que sólo dañan, ¡enderezáte de inmediato!

Esto aplica en cualquier disciplina física y también en la vida, ¿No es cierto?

Hay que enderezar el camino rápidamente cuando nos estamos haciendo daño.

Pero soportar con valentía el dolor que nos hace mejores, más capaces, más fuertes.
Pienso, tal vez, en el dolor de una pérdida, un daño recibido injustamente, una decepción o desilusión; se necesita disciplina y entereza para pasar el período de duelo, salir de la depresión y volver a ser feliz, incluso, se puede aprender algo positivo de la mala experiencia.

Bueno, mucho divagar ya, volviendo a la Música de las Esferas, un link a un video muy ilustrativo.

Aparecen dos de mis genios favoritos, ¡Einstein y por supuesto, Mozart!

Aquí está, dos por uno, explicación de la teoría de La Música de las Esferas y de fondo, Mozart.

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2 Comments
    • Hey, muchas gracias por redireccionar mi cuento/artículo en tu blog. Temas que nos apasionan, ¿eh?

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