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Sucedió en Colombia

August 4, 2012

Sucedió en Colombia por @chagoya_rules

Versión Original

“Pinche güera, ‘tas re’ buena”,
le gritaron cuando bajó del autobús.
La chica era de Tolouse. Y aunque de los tipos la mirada se mantenía fija en su cabús, ella se limitó a sonreírles.
Había llegado en clase turista
desde Colombia-¡Vaya vista!- alguna vez tomó café con su dentista. “Café de altura” -ella musita-
Desde aquella vez decidió viajar allá.
Sin buscar un dato más, pero sin ignorar el acontecer mundial, Elena tomó su mochila (después de ahorrar lo suficiente para cruzar el charco)…
Y se lanzó a la aventura.
Al llegar al hostal, vió la condición de la gente que estaba derredor: drogadictos, proxenetas, y una mujer madura con muy colgadas tetas, se asombraron de verla por ahí cerca. Fresco estaba lo de Laura, Manuela, ah, y lo de Valentina.
Un periodista en el avión le había contado de aquellos sucesos.
De la violencia actual …
Ella estaba alerta en aquel país.
El primer café que probó en la capital era justo como lo imaginaba, no así lo que sucedió en esa calle: los policías se cargaron a todos los que estaban ahí, Acababan de secuestrar a uno más y según se enteró, al llegar a la comisaría, el criminal era un extranjero… de sexo femenino.
Dos horas después, encerraron a los que habían llegado, pero al paso de 3 minutos los dejaron ir por falta de pruebas. Lo único que pudieron decirles es que la líder secuestradora era güera. Cuando Elena salió, un grupo de familiares de las víctimas según apareció en los periódicos, la lincharon hasta que murió. Uno de esos familiares recibió una llamada y se dió cuenta del error -¿Por qué era rubia? –

Bienvenido @Chagoya_rules a La Sociedad Cuentera. Improvisó muy bien, sin ensayo previo alguno, ágilmente presenta una buena idea, sin duda alguna realista. La violencia en Latinoamérica. Escogió como personaje a una francesa que visita Colombia. País que fue tristemente célebre por el reinado del terror de Pablo Escobar Gaviria, cuyas actividades se extendían no sólo al tráfico de cocaína sino al secuestro y al asesinato. Muy buen escenario.

En el tallereo surgieron dos versiones más del cuento de @Chagoya_Rules.

La primera versión es trágica y la segunda, cómica y en verso; no versos de métrica perfecta, pues habría que reescribir desde el principio, pero lo bastante rimado para mantener el ritmo de un “narco corrido”.

Sucedió en Colombia

Segunda Versión

Pinche güera, ‘tas re’ buena”,
le gritaron cuando bajó del autobús.
Elena era de Tolouse. Y aunque la mirada de los tipos se mantenía fija en sus caderas, ella se limitó a sonreír.
Había llegado a Guachené desde Bogotá; alguna vez en su país tomó café colombiano y lo encontró “café de altura”. Decidió viajar a Colombia sin buscar más información. Elena tomó su mochila (después de ahorrar lo suficiente para cruzar el charco), y se lanzó a la aventura.
Al llegar al hostal, vió la condición de gente en derredor suyo: proxenetas, drogadictos, y una mujer madura de tetas muy colgadas. Todos se asombraron de verla por ahí. Estaba fresco lo de Laura, Manuela, ah, y lo de Valentina.
Un periodista en el avión le había contado de aquellos sucesos.
De la violencia actual… Ella estaba alerta en aquel país.
El primer café que probó en la capital era justo como lo imaginaba, no así lo que sucedió en esa calle: los policías se cargaron a todos los que estaban ahí, incluída ella. Acababan de secuestrar a uno más y según se enteró, al llegar a la comisaría, el criminal era un extranjero… de sexo femenino.
Dos horas después, encerraron a los que habían levantado, pero a los tres minutos los dejaron ir por falta de pruebas. Lo único que pudieron sacarles fue que la líder secuestradora era güera. Cuando Elena salió, un grupo de familiares de las víctimas, según apareció al día siguiente en los periódicos, la linchó hasta matarla.
Uno de esos familiares recibió después una llamada de la secuestradora, y se dió cuenta del error.¿Por qué era rubia? Pinche güera.

Sucedió en Colombia

Tercera Versión

Pinche güera, ‘tas re’ buena”,
le gritaron al bajar del autobús.
La chica era de Tolouse.
Y aunque de los tipos la mirada
se mantenía fija en su cabús,
a sonreírles ella se vió limitada.
Había llegado en clase turista
a Colombia -¡Vaya vista!-
una vez tomó café con su dentista. “Café de altura” -ella musita-
Desde aquella vez decidió viajar allá.
Sin buscar un dato más,
pero sin ignorar el acontecer mundial,
Elena tomó su mochila
(después de ahorrar para el charco cruzar)…
Y se lanzó a la aventura.
Después de Bogotá conocer,
el municipio de Guanaché quiso ver;
Llegando al hostal vió a la gente que la rodeaba:
drogadictos, proxenetas,
y una mujer madura con muy colgadas tetas,
se asombraron de verla por ahí cerca.
Fresco estaba lo de Laura, Manuela, ah, y lo de Valentina.
En el avión le había contado un periodista.
De la violencia actual …
En aquel país ella estaba alerta.
El primer café en la capital
era justo como lo imaginaba,
no así lo que en esa calle pasó:
a todos la policía se cargó,
incluída la güera Elena
a uno más acababan de secuestrar.
Se enteró, a la comisaría llegar:
era una extranjera la criminal.
Dos horas después, encerraron
a todos los levantados
Pero los dejaron ir
por falta de pruebas.
Lo único que pudieron decir
fue que la secuestradora
la líder, era güera.
Cuando salió Elena,
un grupo de familiares
de las víctimas,
según el periódico contó,
la linchó hasta que murió.
Uno de esos familiares
recibió una llamada
de la secuestradora verdadera
y se dió cuenta del error -¿Por qué era rubia?- Pinche güera.

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