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¿Porqué era rubia?

August 3, 2012

¿Porqué era rubia?

#minicuento por @yuriikko

“De pie. Ella se la vivía de pie. Cómo árbol con raíces largas para caminarle tantito pero sin soltarse del terreno de su casa.
Cuando salía era a pie. En la esquina estaba la escuela de los niños y cerca, la pollería, el puesto de verduras, y la tiendita.
De pie esperaba a sus hijos en el recreo para pasarles las tortas por la reja. De pie esperaba a que le despacharan el pollo.
De pie, siempre de pie limpiaba, lavaba y cocinaba. De pie planchaba la ropa cada vez más decolorada, mientras veía la tele.
De pie miraba a otra mujer, en la tele. La de la novela. Nunca había visto una así, de carne y hueso. Muy pintada, de uña larga.
¿Qué se sentiría vivir en la tele y sacar vestido nuevo a diario, usar zapatilla como si no sacara callos, tener el pelo güero?
Tenía unas zapatillas de antes de casarse. Ya no le entraban, sus pies estaban re’ hinchados por estar todo el santo día parada.
¡Esa vieja güera de la novela! ¿Porqué era rubia? A veces le daba muina verla, apagaba la tele y se veía las canas al espejo.
Hoy salió más lejos, al súper. Gastó lo que no tenía en lo que deseaba dolorosamente todas las tardes de plancha y tele, de pie.

Un tinte rubio. Esa noche se pintó el pelo. Y, metida a la fuerza en sus zapatillas, esperó, de pie, a que llegara su señor…”

—-

Se me ha ocurrido hacer una ilustración para cada uno de mis cuentos que surja del Minicurso, cosa que fue espontánea en el anterior, de la corriente romántica. Me ha parecido buena idea continuar con la estructura cuento-dibujo-poema (prestado de un gran escritor, unas veces, y alguna otras veces, propio, dependerá del tiempo, mi verdugo) sobre el mismo tema. Aquí mi dibujo…

20120803-143402.jpg

La ilustración representa desnuda a la mujer del cuento, en alegoría a la develación de su muy íntimo y recóndito deseo de, al aplicarse un tinte rubio, parecerse a la heroína de la telenovela que ve. A través de su cuerpo, la que está desnuda es su alma, su tristeza y frustración. Ella no es vieja aún, pero su cuerpo ya está entrando en carnes, ya empieza a ser vencido prematuramente por la gravedad y el mal cuidado de la salud, no es el cuerpo ideal de las mujeres de la televisión. En este sentido, se apega al realismo del cuento, aunque no es más que un esbozo; para hacer un cuadro realista (esto es, perteneciente a la corriente pictórica realista, ¡necesitaría un par de meses!), pero trato de exponer el cuerpo y el alma de una mujer que no puede escapar a las circunstancias de su vida más que a través de la fantasía de una cabellera rubia y zapatos de tacón, con la ilusión, todavía, de gustar a su esposo, “su señor” como se dice coloquialmente en las clases medias bajas y bajas de nuestro país y que revela en qué profundo machismo vive aún sumergido.
Alguien me pidió mi dibujo pasado, y con enorme gusto lo obsequié. Este, en cambio, supongo que lo conservaré; no es tan agradable a la vista acostumbrada al bombardeo mediático de imágenes de cuerpos femeninos esbeltos, delgadísimos, que los hay, sin duda; sin embargo, los cuerpos no ideales son los que más corresponden a la realidad, sea agradable o no. ¿Cierto? Sobre todo cuando los recursos económicos no permiten, ni por asomo, gastar en un régimen de belleza. Pero aún así, estas mujeres tienen la misma necesidad de atención y afecto, que las hermosas. ¿Lo reciben?

Un poema de Gabriela Mistral, que habla sobre una mujer de cuerpo tosco, que sin embargo, se cubre de belleza si es tocado con cariño…

“Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.

Tengo vergüenza de mi boca triste,
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz en la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.

Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
en la tremolación que hay en mi mano…

Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río
lo que besaste llevará hermosura!”

Gabriela Mistral.

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